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viernes 22 de abril de 2016

El friso de la plaza Independencia vuelve a brillar

El taller de restauración del Museo Municipal de Arte Moderno casi concluye los trabajos en el conjunto escultórico inaugurado en 1995

El friso de la plaza Independencia, inaugurado en 1995, tuvo una primera restauración en el año 2008 y ahora se está terminando un trabajo de conservación que dejará en su estado original la obra de la artista plástica Eliana Molinelli, realizada con la colaboración de las escultoras Eneida Roso y Laura Valdivieso.

Las luminarias del espacio verde y ahora el friso son algunos de los trabajos que se han encarado en vistas de la proximidad de la celebración del Bicentenario de la Independencia, que seguramente tendrá en nuestra plaza mayor uno de sus principales escenarios.

Lo interesante es que en esta ocasión no ha sido necesario contratar a un equipo especializado en este tipo de calificadas tareas, ya que desde el 2011 el MMAMM cuenta con su propio taller de restauro, coordinado por la licenciada Cristina Sonego y su equipo de trabajo, integrado por Nancy B. Alday, Claudia Aldeco, Emilce Pérez y Gabriela Tello D'Elia.

Historia y estructura
El friso lleva como título La Libertad, esa gesta anónima, pero éste también está sujeto a revisión. La obra tiene el poder de evocar diferentes hitos de nuestra historia: los pueblos originarios y la evangelización, el trabajo de los inmigrantes y el rol de los hacedores de la cultura, entre otros. La figura central y eje de este conjunto escultórico son las grandes piezas de bronce que conforman la bandera argentina, en cuya banda central fluye agua, como símbolo del transcurrir de la historia.

Cristina Sonego explica el meticuloso trabajo que están llevando adelante ella y su equipo: "Se hicieron unas pruebas de cateo en 2015, para ver el estado en que se encontraban las placas de bronce, sobre todo las pátinas, porque han pasado ocho años de la última restauración. No sabemos a ciencia cierta cuál fue el tratamiento que se le hizo en ese momento, para saber con qué acudir a la limpieza. En esta oportunidad hemos documentado todo", afirma Sonego y en ese sentido la documentación del proceso se entiende esencial porque, por ejemplo, se sabe a ciencia cierta qué tipo de productos utilizaron, en qué proporciones y el estado en que quedaron las obras, lo cual allanará el camino para la próxima restauración que sea necesaria.

"Tenemos la suerte de que Laura Valdivieso es una de las colaboradoras. Ella nos contó las pátinas que usaron, las fórmulas químicas y en base a eso se estructuró la limpieza. Lo que se ha hecho es un tratamiento de conservación y no de restauración, porque esta última significa intervenir la obra directamente y no hemos intervenido el bronce, sólo hemos hecho una limpieza sobre la capa", explica Sonego.

Al ser un conjunto escultórico que se relaciona y completa con el agua, el friso necesita una conservación preventiva cada tanto.

"Hemos hecho una limpieza tanto del bronce de las figuras como de las pátinas del fondo y también en las partes de la bandera. En esta última hemos llegado hasta la pátina original, sin tratar de removerla. Llegar al original, fijarlo y colocar en la parte faltante los mismos productos del original. Sobre esto colocaremos un producto de restauro para proteger las pátinas del bronce y la bandera", continúa Sonego.

La obra concluirá con un baño de cera para que la humedad y oxidación no impacten tempranamente en la obra. El año que viene volverían a pasarle cera para mantenerlo y de esta manera retrasar los futuros trabajos de restauro, porque el friso estará mejor acondicionado para soportar el impacto de su entorno.

Hoy a las 11, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suarez, recorrerá la plaza Independencia para ver los avances de los trabajos en el friso.
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