espectaculos espectaculos
domingo 22 de mayo de 2016

El encanto de la contemplación con final abierto

Gabi Carli, Tony Maslup y el músico Claudio Brachetta se unen para un viaje escénico inasible con Burbujas a la carta, que hoy llega a la sala mayor

Esta tarde, con o sin sol, el escenario del Independencia se iluminará de un encanto natural que perdurará en la mirada del pequeño espectador tanto como lo que perdura su imaginación al ver esfumarse una burbuja.

Es que Tony Maslup lleva mucho tiempo y de forma consistente investigando la técnica de las burbujas. Y se unió a un "hada hechicera" de las tablas infantiles, Gabi Carli, para hacer Burbujas a la carta. La música en vivo y original de la puesta tenía que estar a la altura de semejante vuelo poético, así que no dudaron en llamar a un maestro en la materia: Claudio Brachetta.

El relato de un cocinero (Salvatore) que busca recetas para alimentar el alma es testigo de un hecho artístico poco usual en Mendoza. Con Leo Martínez (DJ de La Estanzuela Sound System) haciendo efectos electrónicos en vivo, la magia está servida para ponerse a degustar.

"Utilizar esta técnica en el teatro es algo poco dirigible y gobernable porque las burbujas hacen lo que ellas quieren. Como directora me tuve que rendir a ellas, a su encanto, a esa parte impredecible y de contemplación. Es un salto al vacío, un gran desafío que lo hace encantador", cuenta la directora, Gabi Carli. Y explica: "Hay una línea argumental, texto, música, pero el protagonismo lo tiene eso tan mágico e inasible de la burbuja misma, su relato".

"Los niños necesitan su espacio de contemplación, de silencio, de quedarse con esa carita de sorpresa mirando una burbuja, donde no haya tanto contenido intelectual ni tanto ruido", dice sobre su propósito y completa: "Ellos necesitan estar un tiempo sin hacer nada, sin pensar como espectadores en la parte que viene el malo o la bruja, teniendo la presión de seguir una historia. Por supuesto que la obra no es de un señor que hace burbujas y nada más, hay un relato que no está librado al azar, que es esto de nutrirnos más allá de lo físico, de nutrir el alma con el arte, con el silencio, con la música".

Diferentes escenas comprenden la pieza, cuya poética se entrega a las manos de la más pura imaginación.

"La escena que más me gusta es la de los niños envueltos, donde llevamos un niño al escenario y el cocinero lo envuelve en una gran burbuja. Ahí la reflexión es en qué envolvemos a los niños contemporáneos, y en este caso lo envolvemos en fantasía para viajar hacia donde ese niño quiera ir", concluye la artista.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas