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miércoles 23 de noviembre de 2016

"Doctor Strange" y sus espectaculares efectos especiales

Para este nuevo largometraje la compañía de historietas contrató a Scott Derrickson, un especialista en películas de terror como "Siniestro", "Hellraiser: Inferno" o "El exorcismo de Emily Rose".

La nueva película de superhéroes de Marvel, "Doctor Strange: Hechicero Supremo", que se estrena esta semana en los cines del país, no decepciona desde el entretenimiento y su sensacional juego de efectos especiales, sin embargo es una historia poco explicada que se apoya en chistes con muy poca gracia.

Para este nuevo largometraje la compañía de historietas contrató a Scott Derrickson, un especialista en películas de terror como "Siniestro", "Hellraiser: Inferno" o "El exorcismo de Emily Rose", aunque lejos estuvo de generar el suspenso o la tensión que los filmes de ese género suponen.

Para salir victorioso, Derrickson echó mano a una de de las más espectaculares películas de CGI, con un ritmo vertiginoso, que aprovecha, como ninguna otra, la proyección en 3D, algo que hasta el momento estaba en deuda.

En este punto, "Doctor Strange..." puede dar cátedra a otros filmes del año que consiguieron muy buenas calificaciones, como la ostentosa "Capitán América: Civil War" o la siempre atractiva "X-Men: Apocalipsis", hermanas, las tres, dentro del universo Marvel, que sigue ganando frente a su competidora DC Comics.

El egocéntrico y arrogante Doctor Stephen Strange, una eminencia de la neurológica, sufre un accidente que le destroza las manos, herramientas fundamentales para un cirujano, y al no encontrar rehabilitación dentro de la ciencia, acude a las artes espirituales en un santuario de Nepal.

Lejos de mostrar desesperación, el personaje encarnado por el nominado al Oscar Benedict Comberbatch transita hacia la transformación de su ser por una lenta autopista sin que nada perturbe ese cambio.

En ese corto e inexplicable camino hacia la iniciación en las artes ocultas, el espiritismo y la magia, Strange llega a un santuario de Katmandú con la salvación de que, excepto uno de los monjes, ninguno de los presentes son orientales y todos ellos hablan un perfecto inglés.

En el medio, se encuentra la típica escena en la que al nuevo mesías (Strange) lo hacen esperar y rogar para ser aceptado en un templo que, de antemano, se sabe que comandará.

Por supuesto que es una película que no tiene ningún tipo de interés en cimentar la realidad, pero cuánto ganaría si una cinta como esta creara una base más fidedigna para, luego, contrastar aún más con lo ilusorio, como muy bien lo realiza la saga de X-Men.

Como todos estos filmes, el guión requiere de buenos y malos, y para ello se elije una dicotomía con guiños religiosos que alcanza a Satanás, el ángel caído que supo ser la mano derecha de Dios.

Ese rol lo ocupa Kaecilius (Mads Mikkelsen), aunque detrás de él se esconde el verdadero maligno, Dormammu, un ser de otro universo, representante de "la oscuridad", que siente la necesidad de ir devorando planetas a su paso, en una especie de Saurón ("El Señor de los Anillos") moderno.

Todo se da por sobreentendido y Strange llega a su nueva posición de erudito en las artes espirituales apoyado en la confianza que por él siente la Ancestral (Tilda Swinton), una suerte de guardiana del planeta.

Hasta el hartazgo se puede repetir que es una película entretenida, pero es esa reiteración la que demuestra varias falencias, como el poco conocimiento de las ciencias ocultas por parte de los guionistas, y en otro error fundamental: existe el diablo, pero no Dios.

Kaecilius es el "fanático" que abre paso a Dormammu, pero la Ancentra y Strange son defensores que responden a la Tierra y a una fuerza que no se explica muy de dónde viene y hacia dónde va.

Se espera una segunda parte para este personaje de Marvel junto a Thor, quien le pide ayuda para poder encontrar, junto a su hermano Locki, a Odin, su padre y dios todopoderoso de la mitología nórdica.

Es deseable que los productores mantengan el alto nivel de efectos digitales y computarizados, pero con algo más de contenido.
Fuente: Télam

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