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domingo 14 de agosto de 2016

De la locura de la guerra a la locura del hampa

El 12 de setiembre, el actor Logan Marshall-Green vuelve a la TV con Quarry, serie que se verá por Max Prime. Aquí habla sobre los desafíos de su personaje

The O.C., la serie juvenil que se estrenó en 2003 y se extendió por cinco temporadas, lanzó las carreras de varios actores, entre ellos la de Logan Marshall-Green. El estadounidense de 39 años tuvo un rol menor pero decisivo, dado que cambió el rumbo de la novela para siempre.

Tras su salida de esa producción, Marshall-Green actuó en películas como A través del universo, Prometheus y Madame Bovary. Este año, además, se lo verá en la polémica cinta Snowden, de Oliver Stone, y en 2017 será uno de los actores de la anticipada nueva versión de El Hombre Araña, que se llamará Homecoming.

Sin embargo, su papel en la nueva serie del canal Max Prime (señal 457 de Supercanal Digital), Quarry, es el que promete volver a ponerlo en el centro de la escena, tanto con el público como con la crítica.

El show, que se estrena en Argentina el 12 de setiembre a las 21, lo sitúa en el rol de un ex combatiente de Vietnam que regresa a su hogar en Memphis para encontrar el rechazo de su propia gente. La alienación que sufre lleva a su personaje, Mac Conway, a caer en un peligroso espiral de asesinatos y corrupción del que no podrá salir indemne.

Los productores de la serie, cuya primera temporada tiene nueve episodios, son Michael D. Fuller y Graham Gordy, quienes antes trabajaron en Life.

La dirección, en tanto, estuvo a cargo de uno de los directores más buscados de la pantalla chica de Estados Unidos: Greg Yaitanes. Este realizador ganó un Emmy en 2008 por su trabajo como director de House y está al frente de episodios de Lost, Ray Donovan y Prison Break.

Escenario participó en exclusiva en una conferencia telefónica con medios de todo el continente con el protagonista de esta prometedora serie, Logan Marshall-Green, quien explicó por qué quiso volver a la televisión tras triunfar en el cine y cuáles fueron los desafíos de afrontar este oscuro personaje.

–Tu personaje mató en la guerra para defender a su país, pero cuando lo conocemos nosotros, está matando por motivos muy diferentes...
–Eso me atrajo mucho, sí. Más que nada el hecho de que fuera un soldado, porque si bien se ha tratado el tema de Vietnam en televisión y en el cine, no se ha dicho lo suficiente sobre cómo tratamos a los veteranos cuando regresaron a casa. Se trata de un personaje muy fallado, que toma decisiones malas y buenas, pero humanas al fin. Justamente, las decisiones que mi personaje toma cuando vuelve de la guerra es lo que me presenta un gran desafío: tengo que presentarle a la audiencia un personaje que no le va a caer bien de inmediato, sino a quien probablemente juzguen o rechacen. Será la oportunidad de llevar al espectador en un viaje emocional.

–Has interpretado diferentes roles, pero casi siempre se trata de personajes problemáticos y oscuros. ¿Por qué?
–Me atraen mucho las personas imperfectas. No soy un Romeo, soy un bastardo, un Yago. No voy a hacerte reír durante media hora, pero sí espero elegir personajes que te hagan pensar y te hagan salirte de tu zona de confort.

–Después de hacer tantas películas, ¿por qué decidiste volver a la televisión?
–Participé en otra serie, que fue producida por Jerry Bruckheimer, hace unos años. No fue que tomé un largo período en volver, pero si el trabajo es bueno, no me importa que sea televisión o cine, me interesa la calidad del material que me ofrecen. No es que evadí la televisión todo este tiempo sino que no me ofrecieron nada que me interesara. Para mí, este es un trabajo que encaro de la misma manera que cuando hago teatro y cine.

–¿Cómo te aproximaste al mundo de los veteranos y de la guerra?
–Empecé con mi papá, que es el veterano más cercano que tenía a mano. Él fue piloto en la Segunda Guerra Mundial. Empecé a analizar su temperamento, los cigarrillos que fuma, lo estricto y riguroso que es en su vida. Pensé mucho en que todas sus acciones tienen un motivo atrás. No quería dejarme crecer el bigote y nada más. Quería entender lo que hay en la mente de alguien que pasó por esa experiencia.

–¿Es esta una serie que permite entender la dinámica de las guerras y sus motivos?
–No creo. Fue una guerra muy particular la de Vietnam. Tampoco creo que la serie ayude a entender por qué Estados Unidos trató de la manera que trató a estos veteranos. No les dimos un hogar al que volver, hubo mucha frustración. Sin duda, hay que mejorar cómo ayudamos a la gente que pasa por estas situaciones a reinsertarse en la sociedad. En ese sentido, todo el show es para mí sobre cómo él se reinserta en la sociedad. Él viene traumado de Vietnam y luego se convierte en un asesino a sueldo, lo cual lo trauma aún más.

–¿Te da más satisfacción realizar un papel a lo largo de varios capítulos que en una película, donde el desarrollo es más acotado?
–Puede que con un personaje de televisión tengas más alcance, pero en el caso de esta serie, filmamos todo fuera de orden. Si bien está bueno tener más grosor del personaje y poder mostrar quién es, hay distintos momentos de su historia que tuve que representar en un solo día. Eso fue como caminar por una cuerda floja. Desde el día uno, se mezclaron los caminos emocionales, físicos y políticos del personaje y la serie. El primer día del rodaje, filmamos escenas de cuatro capítulos diferentes. En ese sentido, había varios pros y contras de aceptar este trabajo porque el show se filmó de una manera diferente al resto de las series de televisión.

–Siendo que has estado haciendo cine y teatro durante algunos años, pero ahora volvés a la pantalla chica, ¿en qué dirección creés que va la televisión?
–No sabría decirlo, pero cada vez hay más y más directores y actores de Hollywood buscando hacer televisión porque es la última frontera: el poder contar una historia a lo largo de varias horas y no en solo dos horas, que es lo que dura una película. Si bien la televisión ha cambiado mucho, porque ahora se descubrió que un promedio de 13 episodios es la medida justa, eso a la vez cambió la manera como se produce un show. Por eso, sentí que era un verdadero desafío, porque dependiendo de la escena que teníamos que hacer, yo tenía que manejar la intensidad de mi personaje.
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