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sábado 19 de agosto de 2017

Daiana Ruiz: "Quiero aprovechar este momento al máximo"

Un año alejada de su tierra y ya la extrañaba. "¡Qué placer es volver a casa! Nada mejor que estar acá", soltó Daiana Ruiz (28) en esta conversación con Escenario, en la que no se animó a soñar con un futuro promisorio porque prefiere disfrutar el presente, rebasado de buenos augurios.

La bailarina mendocina está en Mendoza de vacaciones hasta principios de setiembre, cuando debe retomar su brillante labor en el prestigioso Stuttgart Ballet de Alemania, compañía a la que pertenece desde el 2016 y con la que en apenas 12 meses ha brindado más de un centenar de espectáculos, tanto en ciudades alemanas como en otras de Europa; hasta China ha llegado su destreza.

Aprovechando su estadía, Daiana fue convocada por la Secretaría de Cultura de la provincia para ofrecer unas clases magistrales en el teatro Independencia, el martes y miércoles pasados.

Con Martí Paixá Fernandez trabajan juntos en la compañía alemana, y con él iba a dictar los cursos pero no pudo asistir debido a que tuvo que regresar a su España natal antes de lo previsto.

Juntos bailaron el fin de semana pasado en el teatro Coliseo porteño, invitados a la VII Gala Internacional de Ballet, uno de los eventos dancísticos más destacados del continente.

Los medios porteños anticipaban a Daiana Ruiz como una de las figuras centrales del espectáculo, fue la primera artista en salir a escena, con el pas de deux de El corsario, y luego bailó Adagio ma non troppo para complacer al público avezado en el mundo de la danza clásica.

–¿Cómo es regresar a tu provincia natal como maestra?
–Es hermoso porque a mí me gusta poder transmitir y compartir todas mis experiencias, en este caso la posibilidad de crecimiento que me da el trabajar en el exterior, con el Stuttgart Ballet de Alemania, además de formar parte del Colón. Me gusta compartir mis conocimientos con los chicos de Mendoza, y apostar al talento que tiene nuestro lugar.

–Además tu regreso al país fue también para actuar, esta vez no aquí sino en Buenos Aires...
–Sí. Me invitaron a la séptima Gala Internacional de Ballet, que es la gala más importante de Sudamérica, con bailarines invitados del Bolshoi, del American Ballet Theatre, del Royal Danish. Fue una experiencia hermosa. Estuvieron muy lindas las funciones.

–¿Y qué resumen podés hacernos de tu primer año en el Stuttgart Ballet?
–Bueno, muy intensamente lindo. Es una experiencia increíble. Tenemos un montón de funciones. Trabajamos seis días a la semana, de 10.30 a 18.30, así que es una larga jornada. Lo mejor es poder estar en el escenario mucho tiempo porque el año pasado ofrecimos 110 funciones más las giras que nos llevó hasta China y ahora nos vamos a Tailandia. Esas invitaciones son interesantes también para conocer, ya que son lugares exóticos además de vivir esa experiencia de bailar para un público tan diferente al nuestro.

–¿Pero en esas actuaciones te queda tiempo para hacer turismo?
–No mucho (risas). La compañía se destaca por ser súper meticulosa y detallista, así que no puedes relajarte tanto.

–De todos modos, tenés bases sólidas respecto a rutinas rigurosas, estuviste en el ballet del Colón. ¿Qué diferencias ves entre un ballet argentino y este alemán, por ejemplo?
–En realidad, la principal diferencia que hay es la cantidad de funciones. Por eso aquí se pelea tanto por conseguir más horas de escenario, más presentaciones. Después, acá en el teatro Colón se hacen unas producciones maravillosas también, y los maestros son de primer nivel, muy sabios y exigentes como los de allá. La cantidad de horas de trabajo diario también allá es mayor que acá.

–¿Y en cuanto al nivel académico de los bailarines? ¿Hay presencia de talentos argentinos o te sentís una rara avis allí?
–No. En todos los ballets más importantes del mundo siempre hay un bailarín o una bailarina argentina. Nuestro nivel es muy alto. En Argentina hay mucho talento, mucho potencial.

–¿Cómo definirías tu presente? ¿Sos de mirar más el futuro?
(Piensa) –No tanto. Soy de disfrutar mucho el presente. Hoy sigo formando parte del ballet estable del Teatro Colón, además de formar parte del Stuttgart Ballet que adonde estoy más abocada. Vivo en Alemania y extraño mucho mi familia, mi lugar. Pero sé que tengo que aprovechar este momento al máximo porque no dura por siempre y amo la danza, es mi mundo también. Ahora, en estas vacaciones disfruto mucho con mis amigos y mi familia, voy a aprovechar para hacer turismo en mi país, me voy a ir unos días a las Cataratas (del Iguazú). Fui feliz volviendo a mi Argentina y bailar aquí para mi gente, eso tiene una carga afectiva súper bonita para mí. Y, por otro lado, estoy ansiosa por volver a arrancar otra temporada con la compañía de Alemania, que será el 11 de setiembre.

–Vivir el presente se debe a la experiencia de una profesión de corta duración...
(Interrumpe) –Sí, la danza es intensamente corta si lo comparás a otras profesiones como la tuya. No podés jubilarte, estar hasta los 80 años bailando. Y hay que tener mucha disciplina con todo: con el entrenamiento, con la alimentación, hasta con los horarios de descanso. No es sólo ensayar un paso de baile.

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