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domingo 24 de septiembre de 2017

Cine mendocino en pantalla comercial

Este jueves llega a los complejos de Cinemark y Cinemacenter la comedia Lasaña de mono. Habla su joven protagonista, Nicolás Isuani

Los cines comerciales de Mendoza reciben, por semana, en promedio cuatro nuevas películas, entre títulos argentinos y foráneos. Sin embargo, muy pocas veces –por no asegurar casi nunca– colocan el banner de un filme hecho completamente en Mendoza.

Se recuerda quizás el hecho más significativo para la pantalla grande de la región el estreno –y su posterior éxito comercial– de Road July, largometraje de ficción de Gaspar Gómez hace siete años.
De ahí la relevancia que otra cinta mendocina tendrá su gran estreno oficial en su tierra natal, en dos multisalas de cine comercial como lo son Cinemark y Cinemacenter.

Estamos hablando de Lasaña de mono, la comedia de Federico Santos (La playa, 2011) que viene de tener un promisorio recorrido internacional en festivales, recibiendo premios y ovaciones de parte del público.

Tal fue el caso del Worldfest-Houston International Film Festival, en Estados Unidos, donde a fines de abril pasado cosechó la distinción del jurado a mejor película extranjera y el premio a mejor comedia.
También fue galardonada en el International Filmmaker Festival Of World Cinema Nice, de Francia como mejor comedia.

El humor negro en situaciones cotidianas le sirve al guión para contar la malograda vida del joven Tito, un introvertido estudiante de veterinaria, que a punto de recibirse inesperadamente –o como devenir de una serie de eventos desafortunados– deberá convivir en su pequeño y pulcro monoambiente con un señor desconocido de nombre Timoteo.

Quienes asumen esos roles protagónicos son Nicolás Isuani y Darío Anís. Al último bien lo reconocemos por su vasta trayectoria teatral, hoy director del teatro Independencia. Y Nico se perfila como una revelación en este papel estelar, su primera gran experiencia cinematográfica.

Para conocer un poco más a fondo a este joven actor mendocino que busca abrirse camino desde hace unos años, y espera que le llegue su momento de despegue a partir de Lasaña de mono, es que Escenario lo contactó.

Coordinamos un horario especial que no perjudicara su trabajo en la tintorería familiar del centro que atiende todas las mañanas.

"Ahora podemos hablar, está tranqui el local", confirmó e invitó para avanzar con la entrevista.
El actor de 25 años se predispuso a develar sus sueños, todos relacionados con las cámaras y él como actor "en serio", remarcó quien estudia teatro desde hace seis años, uno de sus maestros locales es Manuel García Migani (El Taller), pero también busca una formación completa y para ello tomó clases de canto con Mariano Leotta e integró la academia de comedia musical Yo Soy, a cargo del experto Hugo Moreno.

A su vez, un día del 2015 armó las valijas y partió a Buenos Aires para probar suerte. Consiguió bolos televisivos, mientras profundizaba su actuación en la escuela del maestro Raúl Serrano.

–¿Cómo te llegó el papel de Tito?
–Fue a través de un casting, me avisó una amiga, yo justo estaba viviendo en Buenos Aires pero vine a tomar la prueba.

–¿Confiabas en que ibas a ser el elegido?
–Nooo. Para nada. Sobre todo porque buscaban a una persona baja de estatura y yo soy alto. Cuando fui al casting, los demás actores me llegaban al hombro (ríe). Fue un bajón. Me dije: "¿Qué hago acá?". Sin embargo, pasé a una segunda etapa y parece que en cámara no daba tan alto (risas).

–¿Cómo fue el rodaje en ese ambiente tan chiquito, y tu relación con el resto del elenco?
–Bueno, todo fue muy divertido. Con el elenco nos llevamos más que bien, incluso con Agustina (Videla Raganato, su novia en la ficción) nos hicimos muy amigos. Hemos hecho un par de videoclips. Durante el rodaje nos reímos mucho, fuimos todos muy familia, nadie fue más estrella que nadie.

–¿Cómo es tu personaje?
–Todo lo contrario a mí. Es muy ordenado, le gusta ver todo impecable, es retraído, tímido, que no sabe decir que no, muy vergonzoso. Estudia veterinaria porque se lleva mejor con los animales que con las personas. Con Fede (Santos, el director) estuvimos trabajando mucho los rasgos de Tito.

–¿Y cómo vivís que tu debut en un rol protagónico llegue, como todo actor de cine sueña, a la gran pantalla comercial?
–¡Guau! Eso es increíble para mí. Nunca tuve un protagónico, ni en cine ni en teatro o televisión. Recién ahora estoy cayendo un poco, al ver los carteles, las publicidades y eso... Mis amigos me preguntaban y yo hasta que ya creía que nunca llegaría este momento. Hace dos años que la filmamos. Pasó mucho tiempo. Pero el cine es así. Muy complicado es ese mercado para que una película de Mendoza tenga su estreno en salas comerciales. Estoy muy contento y espero que la gente se cope, que le guste para que la recomiende y siga en cartel durante varias semanas.

–Tan difícil debe de ser el circuito que "Lasaña..." tuvo su estreno en el exterior, fue elogiada y premiada, y a partir de ahí ahora consigue su proyección local...
–Sí, es así. Lo que pasó con la peli en Estados Unidos y Europa fue increíble. A pesar de ser una comedia, con gags regionalistas, como tiene la impronta de todo humor que es muy localista, sin embargo la recepción fue buenísima. Eso fue un punto de quiebre para la película, así lo viví yo. Fue como confirmarnos a todos los del equipo que estuvo muy bueno lo que hicimos. Es un humor absurdo, entonces no en todos lados pueden entenderse. Pero fijate que gustó mucho y fue un impulso para que se estrenara pronto.

–¿Creés que también a vos te dará este estreno comercial mayor visibilidad como actor?
–Sí, sí. Claro. El año pasado volví a Buenos Aires, cada tanto voy a tomar casting. Me probé para la serie Un gallo para Esculapio. No quedé porque no di con el fisic du rol, pero hice contactos con la gente de Underground y eso está buenísimo. Me llaman por ahí para que vaya a hacer pruebas pero ahora estoy esperando a que se estrena Lasaña... porque eso me va a dar más espalda. También tengo propuestas en Chile pero aún no he decidido nada. En realidad, a mí me encantaría quedarme en Mendoza pero lamentablemente se filma muy poco acá. Creo igual que de a poco esto se va revirtiendo. Lasaña... es un empujón en ese sentido.

–¿Y vos te querés dedicar a la actuación frente a cámaras?
–Sí, el cine es lo que más me gusta. El teatro tiene otras cosas, está bueno, pero la televisión y el cine son los formatos en los que mejor me siento.

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