espectaculos - Adrián Sorrentino Adrián Sorrentino
jueves 27 de julio de 2017

Chicas católicas tienen su redención en escena

La comedia musical SorPresas cumple con los requisitos para degustar las mieles del éxito. Un relato ágil en sintonía con su montaje escenográfico se sirve del talento de su elenco para convertirse en la obra local del momento

La historia de seis monjas envueltas en un caso policial, que sin proponérselo encuentran en las tablas la redención, bien podría quedarse con la moraleja y la risa fácil. Más aún si sus protagonistas son hombres travestidos. Y sin embargo, SorPresas se convirtió también en Mendoza un éxito de taquilla.

El fenómeno de esta versión local de la comedia musical Nunsense de Dan Goggin, estrenada en Nueva York en 1985, se da por un único motivo: logra encastrar a la perfección todos los elementos escénicos, definidos bajo un relato dinámico donde la diversión está asegurada.

Y el que se divierte no es sólo el público. También los actores. Cuando el juego teatral se dispara naturalmente, no es forzado por ninguna de sus piezas, y cuando los protagonistas entienden el código humorístico del teatro musical para que su desarrollo no resulte tedioso o caiga en lugares comunes; pues ahí está la clave.

Es lo que le pasa al espectador desde el ingreso a la sala del teatro Tajamar, donde es recibido por una novicia, hasta el saludo final con coreo incluida del elenco.

Desde hace dos meses, ya son muchos los viernes que SorPresas colgó el codiciado cartelito de "localidades agotadas". Y, tras una semana de receso invernal, mañana retoma con funciones.

Como gran actor y comediante, a Aníbal Villa le costó bajarse del escenario para dedicarse sólo a la dirección. El papel de la cocinera –el más enigmático de la obra– le vino al pie para despuntar el vicio.

No obstante, su rol como director brilla hasta cuando se apagan las luces en un par de escenas. Porque maneja el ritmo y sincroniza espacio y tiempo de los parlamentos con maestría y talento. Claro, el teatro es comunidad y Villa no está solo en este destello de luces escénicas.

Con producción de Nicolás Hemsy, el director comanda un equipo de actores que, unos más expertos que otros, se lucen a la par y cada cual en su momento.

Aquí no hay "estrellas", aunque actúen Adrián Sorrentino y Darío Martínez entre los más experimentados. Ningún personaje hace sombra al otro. Rodrigo Navarro Sardá, David Laguna y David Páez (su escena de títeres, memorable) son de la generación local del teatro donde se deposita la esperanza por confiar en producciones de Mendoza, donde se confirma que esta tierra sigue haciendo historia en las tablas y ningún tiempo pasado fue mejor.

Fuente:

Más Leídas