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domingo 22 de mayo de 2016

Bodas de Plata para el conde

El próximo fin de semana volverá al teatro Independencia Drácula, el musical, obra que celebra sus 25 años de permanencia

Pepe Cibrián Campoy es un orgulloso hijo de artistas que con amorosas palabras recuerda a sus padres, José Cibrián y Ana María Campoy. Durante décadas de trabajo y compromiso ha fortalecido ese legado artístico convirtiéndose en un referente del teatro musical argentino. No ha dudado en endeudarse o hipotecar su casa para financiar sus proyectos, porque es tan apasionado con sus obras como con sus palabras.

Admite que hace 25 años no tenía manera de imaginar que Drácula, el musical –la obra concebida junto al compositor y director Ángel Mahler–, iba a convertirse en un hito del teatro musical y a conmover a muchas generaciones.
Ahora está listo para viajar a Mendoza y celebrar estas bodas de plata con su público, nuevamente en el teatro Independencia.

–¿Cómo recordás lo que pasó cuando empezó a gestarse "Drácula, el musical"?
–Cuando Tito Lectoure aceptó este delirio mío faltaban meses para estrenar y nunca tuve conciencia de que eran 45.000 localidades. A él no le importó nada, todos pensaban que era un delirio, decían que éramos amantes, esas idioteces, porque no era normal que le diera el Luna Park a un señor "no comercial" en ese momento, 40 Luna Park de 5.000 personas.

–Además de la inversión que hizo. ¿Fue realmente un millón de dólares?
–Sí, que son como seis de hoy, una barbaridad, pero se recuperaron en 10 días. Fue un éxito impresionante. Deseaba que la obra fuera muy bien, pero nunca pensé que iba a perdurar 25 años. Hoy en día es el ícono del teatro musical y se sigue repitiendo y sigue teniendo éxito, sobre todo entre los jóvenes. Yo siento que de esa manera me proyecto en el tiempo, porque quiere decir que cuando yo ya no esté, van a seguir viendo mis obras y eso es muy mágico.
–Has sido un gran formador de actores...
–Yo no he formado figuras, he formado actores. Esto lo dicen muchas veces los mismos productores o directores: "cuando llegan una o dos horas antes, son de Cibrián". No hay tu tía, les dejo un sello marcado de profundo compromiso con su profesión y aquellos que lo tienen, a la larga perduran. No importa salir en una tapa de diario o no.

–¿Cuáles son tus proyectos más inmediatos?
–Tengo la suerte de tener 68 años y seguir perdurando, estando en la cabeza de la gente, produciendo obras, generando espacios. En enero estreno en el Astral un musical que se llama Lord, que protagonizo junto con Georgina Barbarrosa y un elenco espléndido, con dirección de Ricky Pashkus. También está La vida es un radioteatro, que es una parodia de los radioteatros de los años '40, época en que las estrellas no se sacaban fotos y la gente las adoraba por sus voces.

–¿Cómo quedó tu relación con Ángel Mahler después de tantos años y éxitos juntos?
–Me separé de Ángel profesionalmente. A Mendoza voy solo, si quiere va Ángel, por supuesto. Nuestro vínculo está separado, entonces estos hijos que tenemos serán cuidados. Además tengo a Santiago Zenobi, mi marido, que se encargará de todas las posibles negociaciones porque Ángel eligió no seguir un proyecto que yo tengo necesidad de hacer, pero no es porque esté mal el suyo. Yo necesitaba modificar esto, se lo dije hace más de un año: "Estos musicales que estamos haciendo ya terminaron". La gente está harta del jorobadito, del sultancito, ya está. Es líndisimo, es un repertorio maravilloso, pasarán o no en el tiempo, pero creo que hace falta un teatro musical mucho más vertiginoso, con unos tiempos distintos, más cortos, más potentes, acorde al mundo que estamos viviendo, que tanto se modifica.

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