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miércoles 17 de mayo de 2017

"Alien: Covenant": más violencia que sensualidad

"Alien Covenant" es precuela a la original "Alien, el octavo pasajero" y se ubica inmediatamente después a "Prometeo", la cinta de 2012 en la que se comienza a comprender qué son los Xenomorfos y de dónde vienen.

La nueva parte de la saga Alien, "Alien: Covenant", comienza a correr el velo sobre el origen de estos alienígenas, que sacudieron las pantallas en 1979 con su asquerosa y claustrofóbica aparición, filme más cercano a la sensualidad que el violento último de Ridley Scott.

En aquella oportunidad, el terror ideado por el director de "Blade Runner" se circunscribía a una nave espacial, en la que la tripulación de humanos, con destino misionero intergaláctico, era sorprendida por estos extraterrestres carnívoros y parasitarios.

Con Sigourney Weaver en la piel de Ripley, Scott dio origen a una saga que tuvo siempre a la mujer como heroína, algo que encontraba sentido no sólo en la reproducción de las criaturas, sino, también, en el enfrentamiento entre la tripulante de la nave Nostromo y la Reina alienígena.

Luego de Ripley, la dinastía continuó con Call (Winona Ryder en "Alien resurreción"), la doctora Elizabeth Shaw (Noomi Rapace en "Prometeo") y, finalmente en la cinta en cuestión, con Daniels (Katherine Waterston), quien, como en el caso de las anteriores, debe tomar el mando a fuerza de muertes.

Si bien Scott afirmó que el aspecto físico del personaje de Daniels requirió que la actriz pasara por un acondicionamiento, en la que atravesó por una preparación extensa de combate y lecciones detalladas en el manejo de armas, eso es algo que mucho no se nota en la película.

Más allá de una escena en la que corre por encima de una nave y dispara contra uno de los bichos, el rol de Waterston está limitado al llanto y a la desesperación, sin el aire de masculinidad y rusticidad que presentaba Weaver, llevándola a no ser una líder creíble.

Se trata de un papel estereotipado, con actitudes esperables de alguien que de buenas a primeras se convierte en viuda del capitán original de la nave, un intrépido científico que le mandaba videos de sus aventuras en alta montaña, mientras ella estaba tranquila en su casa.

Con respecto al argumento, es el conocido en Alien: un grupo de humanos se dirige hacia un planeta para plantar la vida después de la tierra y, en el medio, se topan con la desagradable sorpresa de ser interceptados por unas criaturas asesinas.

"Alien Covenant" es precuela a la original "Alien, el octavo pasajero" y se ubica inmediatamente después a "Prometeo", la cinta de 2012 en la que se comienza a comprender qué son los Xenomorfos y de dónde vienen.

Si lo que causaba terror en 1979 era la incertidumbre y el misterio que rondaban a las apariciones de los aliens, donde el suspenso se apoderaba de las escenas, en esta edición Scott eligió no dar muchas vueltas e ir directo a la violencia, como en la temprana llegada del Neomorfo.

"Fue un gran reto que se me ocurrió porque necesitaba algo más, además del sospechoso común. No quería que eso se desgastara y quería rescatarlo. El Neomorfo, en cierto sentido, es la primera generación de un alienígena, pero necesita una forma de vida humana para subsistir", explicó Scott.
Ese golpe de efecto, a los 15 minutos de cinta, es el primer gran giro: abandona el suspenso y el terror (principal objetivo, según el realizador) para convertirse netamente en una película de acción.

Son los androides Walter y David (ambos interpretados por un convincente Michael Fassbender) los depositarios de aquella claustrofobia primigenia y el centro de una historia, que en este punto sí se remonta a su original y a los filmes apocalípticos de los 80.

Walter y David son las dos caras de la moneda que mostraron hitos como la mencionada "Blade Runner", "Terminator" y "Alien": el enfrentamiento del hombre contra la máquina y el intento de estas, como Adán con el fruto prohibido, en superar a sus creadores.

Con 74 días de rodaje en los foros de Fox Studios Australia y en locaciones de Milford Sound, Nueva Zelanda, durante el año pasado, "Alien Covenant" mantiene la impecable y atractiva estética del director de "Gladiador", y si bien intentó innovar en escenas con cámara en mano, la falta de ellas las muestran como un recurso poco acabado.

Volver a generar sorpresa con una de las criaturas más terroríficas del cine no debe ser tarea fácil para un director, y Scott, al entender esto, decidió girar la narración hacia la violencia y el pánico que provoca la falta de escrúpulos de las máquinas.
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