espectaculos - Gustavo Cordera Gustavo Cordera
domingo 14 de agosto de 2016

Al músico le estalló la bomba loca y las esquirlas llegaron hasta Mendoza

Sus desafortunadas declaraciones sobre que "hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo" generaron una catarata de críticas, cancelaciones de sus shows y todo tipo de denuncias

Le estalló la bomba loca. Le estalló en la boca. Gustavo Cordera desnudó algunos pensamientos que lo transformaron en el centro de la polémica esta semana y que ya ha redundado en consecuencias nefastas para el cantante, ex Bersuit. Desde la suspensión de sus shows (Mendoza fue la primera en tomar la decisión) hasta denuncias penales, pasando por la decisión de algunas radios de no pasar sus temas. Esta vez su éxito no fue La bomba loca, sino sus declaraciones violentas y agraviantes hacia las mujeres. Algunos se sorprendieron, pero ya Cordera había dejado traslucir su pensamiento, incluso en algunas de sus letras.

La bomba estalló el lunes en la escuela TEA (Taller Escuela Agencia), de Buenos Aires, donde Cordera fue para ser entrevistado por un nutrido grupo de estudiantes de periodismo.

Es necesario transcribir lo que dijo, por más que produzca urticaria: "Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiera coger con vos, vos no te las puedas coger. Hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente. Si yo tengo algo bueno para darte puedo desvirgar como nadie en el mundo. A mí hablame de cómo te sentís y te entiendo, pero si me hablás de los derechos no te escucho porque no creo en las leyes de los hombres, sí en las de la naturaleza".

Lo dijo en tono firme, sin sonrojarse, incluso reafirmando sus ideas cuando algunos estudiantes le pidieron que aclarara sus conceptos.

Cuando ya estaba desatado el escándalo, Cordera, en algunos medios, dijo que el encuentro con los estudiantes fue en un espacio cerrado y que sus dichos no debían trascender. También algunos comunicadores argumentaron esto mismo cuando se refirieron al tema, olvidándose de que eran estudiantes de periodismo y no de psicología los que estaban frente al cantante.

"Yo leo esa aberración descontextualizada y sí, es horrible. Siento vergüenza, me siento un pelotudo. Una vez más me mandé una cagada, sin más explicaciones", dijo el cantante al ser entrevistado en FM Mega. Y también sostuvo que había sido invitado a TEA para ser entrevistado en un ambiente "cerrado y sin difusión". Es decir que, según Cordera, el problema no fue lo que dijo sino que sus palabras hayan escapado del salón donde les respondía a los estudiantes. También trató de excusarse, diciendo que "tuve la ocurrencia de teatralizar distintos personajes, ponerme en la cabeza de un tipo que fue un abusador. Yo soy un artista, vivo haciendo ejercicios teatrales, toda mi obra es una experiencia humana".

El primer eslabón
Apenas se comenzó a esparcir lo dicho por Cordera, el repudio se comenzó a multiplicar vertiginosamente. La primera acción concreta surgió en Mendoza, con la suspensión de un show programado para el Día del Estudiante y acordado con la Municipalidad de Capital. Después Rosario, Corrientes y Córdoba hicieron lo mismo, formando una cadena caótica para el músico.

La venida de Cordera a Mendoza era para pagar una deuda: 22 cuotas de $10.000. Para encontrar el motivo de esa deuda hay que retroceder a la noche del 12 de abril de 2003.

Pablo Cordero tenía 20 años. Vivía en San Rafael (aún vive allí) y su banda favorita era la Bersuit Vergarabat. El sábado 12 el grupo musical que entonces lideraba Gustavo Cordera tocaba en el estadio Pacífico y Pablo decidió viajar para verlos.

El estadio estaba repleto esa noche. En el expediente judicial se sostiene que la capacidad del lugar es de 5.000 personas y que esa noche había 7.000 espectadores.

El recital trascurrió sin problemas, pero la desgracia esperaba al final de la noche.

La sentencia de la Cuarta Cámara de Apelaciones en lo Civil sostuvo que había sólo un vallado con rejas para demarcar y ordenar la salida de la multitud, que se transformó en un "verdadero cuello de botella".

Cuando terminó el recital, la gente se apuró a salir y se produjo una avalancha. Pablo fue aplastado por otros jóvenes, sufrió traumatismos y un paro respiratorio que lo dejó en coma.

La sentencia dictaminó que, más allá de las lesiones, no se le proveyó ambulancia ni servicio de emergencia médica al herido y "el joven Cordero tuvo que ser llevado al hospital en un móvil policial y no se le pudo practicar medicina de emergencia en el lugar por inexistencia del servicio".

Pablo fue internado en terapia intensiva en el hospital Lagomaggiore. Allí estuvo varias semanas. Después fue derivado a una clínica de la Quinta Sección para tratar de rehabilitarlo. Había sufrido daños neurológicos. Unos meses después, sus padres lo llevaron a su casa de San Rafael.
Hoy, 16 años después, Pablo Cordero tiene una cuadriplejía por lesión en la médula espinal y sólo mueve los ojos.

En noviembre de 2013, más de 10 años después de la tragedia y de numerosos recursos judiciales, la Corte Suprema de Mendoza le puso fin al expediente. Responsabilizó a la Municipalidad de la Capital, a los responsables del Pacífico y a la banda de rock por lo ocurrido y ordenó indemnizar a Pablo con $1.282.000 más intereses, que al momento del fallo de la Corte hacían que la cifra superara $1.800.000.

En el fallo se menciona a los cinco músicos que integraban la Bersuit en 2003: Gustavo Edgardo Cordera, Oscar Humberto Righi, Juan José Subirá, Carlos Martín e Isel René Céspedes.

Cuando Cordera se enteró del fallo, dijo: "Quedé consternado recordando todo aquello otra vez, lo que pasó en aquel recital de Mendoza. Lo que sucedió, las imágenes. Pero la verdad, la sentencia es extraña. Porque en las anteriores instancias judiciales, los familiares de Pablo no acusaron a la banda".

Además sostuvo que "después de aquello, los músicos de la Bersuit íbamos a ver al chico. Estábamos al tanto de cómo estaba. Incluso asistimos económicamente a la familia durante un tiempo. Y después, hasta donde yo supe, entendía que Pablo estaba mejor".

Aún así reconoció que "sí, somos responsables. Somos responsables como una de las partes que convocó a ese recital. Otro pedazo de responsabilidad lo tiene la Municipalidad, otro la organización. Y la policía, que se llevó al chico herido a la comisaría, en lugar de a un hospital, porque creían que estaba borracho. Esas horas que perdió Pablo antes de que lo atendieran los médicos fueron clave. Nosotros somos responsables ética, espiritual y moralmente".

Con el fallo firme y por decisión del entonces intendente Víctor Fayad, la Comuna decidió afrontar el pago de la indemnización. Con firma del recordado jefe comunal, se resolvió destinar el presupuesto de la Fiesta de la Vendimia de Capital de ese año para afrontar el compromiso, aún a riesgo de no poder hacer el espectáculo, que finalmente se concretó gracias al aporte que hizo el Ministerio de Cultura de la provincia. Pero, al mismo tiempo, se decidió iniciar una demanda civil contra los músicos, para tratar de recuperar el dinero que a ellos les hubiera correspondido erogar.

Cordera propuso un acuerdo prejudicial, donde se establecía que el músico realizara un recital para el Día del Estudiante y pagar las 22 cuotas de $10.000 que le correspondían, además de brindar un taller musical para niños de bajos recursos.

"Cordera se acercó espontáneamente para hacer un acuerdo y cumplir con la deuda que a él le tocaba", había explicado Beatriz Martínez, presidenta del Concejo Deliberante de Capital.
Pero el lunes, cuando Cordera se despachó con semejante declaración misógina y violenta, la Comuna resolvió suspender la venida de Cordera y analizar otra alternativa para recuperar el dinero.

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