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jueves 24 de marzo de 2016

A 40 años del golpe: el rock nacional recuerda el oscuro 1976

Rockeros de diferentes generaciones cuentan cómo vivieron el día del golpe

"Ser joven era un delito", dice Pil Trafa, el cantante de Los Violadores, sobre los tiempos de la dictadura. El golpe fue el 24 de marzo de 1976, hace 40 años: la junta militar que tomó el control del país se propuso refundar el Estado y reprimir a la insurgencia. Pero lo que queda hoy es el recuerdo de la tortura y las desapariciones. "Los recitales seguían, pero había camiones celulares en la puerta y te llevaban", recuerda Raúl Porchetto. En ese campo de batalla, el rock sobrevivió más subterráneo que nunca.

PIL TRAFA

El día del golpe, Argentina jugó contra Polonia y el partido se vio en televisión, en Canal 7. Me acuerdo de que los relatores comentaron el golpe. Yo, que tenía 17 años, era consciente de que se terminaba la libertad. Y terminé dejando el colegio porque ahí sólo había persecución escolar. En abril de 1976, a la salida de la disco Mustafá, en Olivos, me llevaron detenido. En el patio de una comisaría me cortaron el pelo con una cuchilla y me golpearon muy duro. Después me dejaron en la General Paz. De ahí me tomé un colectivo a Villa Urquiza; mis ojos lloraban de amargura y de humillación. "Represión" y "Modelo 76" hablan de esta época.

LITTO NEBBIA

Los días del golpe fueron la confirmación "blanqueada" de lo que muchos de los ciudadanos ya sabíamos que estaba sucediendo: allanamientos, prohibiciones y detenciones. Yo comencé a figurar como artista prohibido, censurado en los medios: de pronto iba a un programa de TV y al llegar me comunicaban que no se iba a hacer porque había llegado una orden de que estaba prohibido. Muchas canciones mías hablan de ese tiempo, del clima que se vivía. Terminado el Mundial, no aguanté más. Me amenazaban mucho y me seguían por las calles. Con los últimos pesos que me quedaban, me marché a México, donde permanecí más de tres años en la colonia Niños Héroes. Ahí compuse "Sólo se trata de vivir", "Para John", "Canción del horizonte" y otras. Muy solidarios los mexicanos, me ayudaron mucho.

RAÚL PORCHETTO

El 24 de marzo de 1976 fue un día muy triste: recuerdo que yo estaba viajando al Centro desde Vicente López, donde vivía, y no podía creerlo, por el dolor y la frustración. Sabía que iba a ser un período difícil. Yo había escrito un tema, "Tiempo de charcos rojos", que nunca grabé, pero que cantaba en los recitales: era lo que se veía venir. El golpe no sorprendió, pero tampoco dejó de ser tristísimo. Muchas veces me pararon y alguna vez me llevaron a la seccional. En 1972, en el disco Cristo Rock, donde yo veía la deformación del mensaje de Cristo, decía: "Padre, hoy estuve preso por cantar canciones de rock". Reunirte con amigos en una plaza era motivo para que te llevaran detenido. Después tuve familiares desaparecidos. Era todo muy complicado.

ALEJANDRO MEDINA

Ese 24 de marzo yo estaba en Brasil, así que recibí la noticia de lejos. Después vine acá, a La Plata. Era difícil caminar por la calle, era horrible, se sentían las botas sobre tu cabeza. Me seguían patrulleros a dos kilómetros por hora. Hasta que un día me llevaron, en agosto de 1977, y me tuvieron doce días detenido, torturándome. Nunca supe por qué. Estábamos todos en una lista negra infinita.

MARCELO MOURA

En 1976 yo iba al Colegio Nacional de La Plata, de donde salieron los chicos que fueron asesinados en la Noche de los Lápices. Yo, que estaba en cuarto año y era delegado de mi división, los conocía. Todo era una locura en esa época. Yo jugaba al rugby tres veces por semana y mi mamá me preparaba una vianda porque cuando salía del club a veces era detenido y me pasaba siete horas en una comisaría. El 8 de marzo de 1977 secuestraron a mi hermano Jorge, que militaba en el ERP: vinieron a una quinta donde vivíamos en City Bell, y nos tuvieron de rehenes hasta que él volvió de trabajar. En esos años ya no había recitales, sino toque de queda y estado de sitio, pero en casa escuchábamos discos de David Bowie, Lou Reed y Alice Cooper. Julio, Federico y yo tocábamos rock. Fui con mi madre a las tres primeras marchas de Plaza de Mayo y después le dije que no me interesaba seguir yendo. Sentía que todo ese dolor podía transformarse saliendo del agujero interior.

Fuente: Rolling Stones

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