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sábado 20 de mayo de 2017

Un nuevo sonido para el tango

Juan Pablo Jofré. Nacido en San Juan, formado en Mendoza y radicado en Nueva York, mañana se presenta aquí con su quinteto.

Juan Pablo Jofré nació en San Juan, pero fue en nuestra provincia donde inició su camino musical, al empezar a estudiar bandoneón. A partir de ese momento, los lugares de aprendizaje se fueron sucediendo y hoy es uno de los más destacados exponentes en la interpretación y composición de este instrumento.
Radicado en Nueva York desde hace ocho años, llegará mañana a nuestra provincia dentro de la primera gira nacional que hace con su quinteto, JP Jofré Hard Tango Chamber Band, después de haberse presentado en diferentes lugares de Estados Unidos y en Japón, Corea, Taiwán, Panamá, Puerto Rico y varios países europeos.

Desde Nueva York

Este ensamble nació con el objetivo de difundir el tango contemporáneo y es dirigido por Jofré y se completa con el violinista chino-americano Eric Silberger (ganador del Premio Tchaikovsky), la violoncelista coreana-americana Amy Kang (chelista de Paquito D' Rivera), el contrabajista afroamericano Chris Johnson (jefe de contrabajos de la New Heaven Symphony) y el pianista y productor mendocino Pablo Cafici.
A horas de presentarse en Mendoza, Juan Pablo Jofré habló de esta gira, sus inicios musicales y el trabajo discográfico que viene a presentar, Manifiesto.

–¿Qué expectativas tenés para esta gira?
–La verdad es que estoy contentísimo por esta ocasión tan especial, porque es la primera vez que viajo con mi quinteto. Siempre que fui a la Argentina fue como solista, en Mendoza, Buenos Aires, San Juan o Córdoba, pero nunca se me había ocurrido que iba a poder ir con mi quinteto. Es un proyecto muy personal y una oportunidad única llegar a Mendoza y San Juan.

–Sobre todo por llegar a San Juan, supongo...
–(Risas) Bueno, yo nací en San Juan y viví 20 años, pero Mendoza es especial también porque ahí viví casi siete años y mi carrera artística mayoritariamente se desarrolló en Mendoza. Donde empecé a estudiar oficialmente el bandoneón fue en Mendoza, con el maestro Aníbal Guzmán, también con Rodolfo Zanetti. Después gané un premio del Fondo Nacional de las Artes en Buenos Aires y empecé a estudiar de manera más intensiva con Julio Pane (bandoneonista del sexteto de Astor Piazzolla).

–¿Allí te empezaste a acercar como compositor a uno de tus maestros, Piazzolla?
–Claro, yo siempre supe que quería escribir para bandoneón.

–¿Es decir que tenías más clara tu vocación de compositor que de intérprete?
–Eso es correcto, pero lo que me pasó cuando comencé a estudiar el bandoneón, fue que me empezó a gustar mucho más de lo que esperaba y dejé de componer por tres o cuatro años para dedicarme a full al bandoneón. Esos años con Julio Pane estudiaba ocho o nueve horas por día, dejé de componer para dominar mejor el instrumento.

–¿Querías componer tango o música para bandoneón?
–Siempre quise componer tango para bandoneón. En la casa de mi abuelo siempre se escuchaba tango, desde las 9 de la mañana hasta las 11 de la noche, y había días que dejaban la radio prendida las 24 horas, es decir que escuchabas tango hasta en la noche. Estudié música clásica en la Escuela de Música, composición, es decir que estaba rodeado de música clásica. En mi época de adolescente también fui baterista, tenía una banda de heavy metal y entonces había varios géneros musicales anclados, lo que quería era una música nueva. Más allá de querer, uno necesita componer, es algo que no se puede controlar. Son ideas musicales que uno las está pensando todo el tiempo y que en algún momento las tenés que escribir porque si no te vuelven loco. La composición en ese aspecto es una necesidad, más allá de un deseo.

–¿A vos esa necesidad se te volvió tango?
–Sí, tal vez por el hecho de venir de una familia 100 por ciento tanguera. Mi abuelo materno tocaba el piano y el acordeón, tocaba tangos y también folclore. Mi abuelo paterno cantaba tangos, entonces siempre estuve muy rodeado de tangueros, que te hablaban con esos códigos y hasta te hacían bromas "tangueras" (risas).
–La época de tus abuelos fue la de los grandes poetas del tango. Vos has ido más allá, a través de la instrumentación. ¿En eso te distanciás un poco de lo que escuchabas en tu casa?
–Tenés razón en lo que decís de la poesía. Me acuerdo cuando mis abuelos me querían decir algo me lo decían con la letra de un tango. En vez de retarme, ¡me cantaban un tango! (risas). Esa fue una etapa donde se mezclaba la filosofía con la poesía y la vida. No sé cómo transferirán eso ahora a los adolescentes, yo me siento afortunado de haber tenido esa adolescencia. La música instrumental sentía que me tocaba el corazón y eso es lo que quería seguir, pero uno de mis objetivos a futuro es componer más canciones y empezar a trabajar con poetas.

–¿Cómo ha sido la recepción del tango en algunos de los países donde has presentado "Manifiesto"?
–En Japón, por ejemplo, fue muy particular. Es un país que ha tenido muchas orquestas del género. En realidad, a la gente en todo el mundo le gusta la buena música, no importa que sea tango, flamenco o jazz. En Japón hay muy buenos instrumentistas de tango y si comparás algunos de ellos con argentinos, hasta suenan mejor. Cuando fui no lo podía creer, ¡estar tocando con músicos japoneses que tocaban tangos que yo apenas si los conocía! Se interesan por hablar español, lo hablan perfecto. En Estados Unidos, en cambio, trabajo mucho con la música clásica y el jazz, y si bien lo que hago tiene raíces de tango y es música original, en Estados Unidos está todavía muy unido a la danza.

–Tu caso sería algo especial, porque te has presentado en grandes teatros...
–Es que siempre me incliné a tocar música de concierto y me siento privilegiado por tocar mis obras en festivales de música clásica. Lo usual es que los músicos de tango en Estados Unidos trabajen en milongas donde incorporan la danza. En mi caso he hecho conciertos en grandes teatros como el Lincoln Center o en el Metropolitan Museum of Arts, en Nueva York, que son lugares dedicados más al circuito de la música clásica.

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Los integrantes del quinteto.
Los integrantes del quinteto.



Para agendar

Cuándo:mañana a las 19.30
Dónde: Nave Universitaria (España y Maza, Parque Central, Ciudad)
Entradas: $100
Fuente:

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