escenario - Adrián Suar Adrián Suar
domingo 23 de julio de 2017

"Agradezco tener tanto trabajo en esta actualidad"

El actor estelariza un éxito teatral en calle Corrientes, está a punto de estrenar en cine y se prepara para volver a la televisión.

El prestigioso Julio Chávez graba El maestro, nuevo unitario que llegará al canal local El Siete (señales 14 y 1007 en HD de Supercanal Digital y canal 31 de la TDA), y el jueves 3 de agosto estrenará el filme El pampero, mientras protagoniza el suceso de Un rato con él junto con Adrián Suar en el Nacional, que escribió con Camila Mansilla y a la que define como una "obra blanca sobre vivencias, sin elucubraciones, donde no somos ni nos hacemos los cool".

No bien Chávez sale a escena en las funciones de Un rato con él, el público lo aplaude y así continúa hipnotizado durante el transcurso de la comedia dirigida por Daniel Barone, donde encarna al hermano mayor de Suar, dos hombres distanciados desde hace años, hijos de diferentes madres, quienes se reencuentran tras la muerte del padre, forzosamente para dividir la herencia.

El maestro Chavez y Suar.jpg


El intérprete transita los momentos de comedia, juega con Suar las situaciones de gags y lentamente conduce al espectador por un itinerario de sentimientos, con la emoción bien presente, sin falsas pretensiones, con amabilidad, en una travesía que convierte a la pieza en un éxito sobre la calle Corrientes, con la intensidad como marca.

Esa cualidad caracteriza los trabajos del actor, quien regresa a la pantalla chica luego de Signos, emitida en 2015, con la miniserie El maestro, escrita por Romina Paula y Gonzalo Demaría, donde compone a un ex bailarín que conoció la gloria, pero una lesión detuvo su carrera y lo impulsó a montar una escuela de danza en un barrio, personaje algo tomado por cierta nostalgia y resentimiento, sensaciones que se disiparán con la llegada de una joven bailarina (Carla Quevedo) con hambre de ganar una beca para estudiar en Canadá.

El maestro elenco.jpg


Chávez se muestra satisfecho por su intenso presente laboral: "No quiero ser desagradecido y brutal por tener tanto trabajo (continúa con las clases en su escuela) con relación a cómo está el mundo en la actualidad".

–El vínculo entre hermanos es un tema que le interesó al teatro...
–El precio, de Arthur Miller, o la bellísima El deseo bajo los olmos, de O' Neill, son las primeras obras que se me ocurre que abordan la cuestión; es como cuando ves el vaso de whisky en una telenovela, ya lo observaste muchas veces pero funciona, yo al menos no lo había hecho hasta el momento. La idea no es que la pieza resulte o no original, sino que dentro del cuentito de la hermandad se pueda desplegar una sensibilidad propia y desde allí se dispare un viaje.

–¿"Un rato con él" es una obra teatral de relaciones?
–El proyecto implicaba comunicar ciertas experiencias de idealización que yo he tenido sobre la vida del otro: la casa, el coche y el arbolito de Navidad del prójimo siempre se perciben más grandes, como si Dios fuera más generoso con los demás que con uno. Pero el afecto y la subjetividad pertenecen a cada persona. El material insiste en que aunque resulta arduo borrar las impresiones del pasado (no se trata de vaciar la identidad), es posible dejar algún espacio libre donde se logre construir. Así entiendo el concepto de "grieta", como una falla constitutiva para que algo pueda emerger, quizás una grieta sobre la roca permite que nazca una pequeña flor.

–La puesta aborda la idealización desde el humor...
–Sí. Se trata de una obra blanca donde lo que se escucha es lo que el público tiene enfrente, si hay una zona de invierno en el texto, la idea es que la gente la transite sin darse cuenta, sin advertir el límite; por eso si se considera que la pieza puede dividirse en dos partes, hay una construcción natural entre ambas que permite al espectador entrar en la segunda (más dramática) de un modo fácil, sin que pierda la sencillez de la primera, que continúe con el diálogo centrado en las vivencias y no en los conceptos, libre de elucubraciones, sin dar cátedra y por supuesto desde el cuerpo.

–¿Qué piensa del teatro más enfocado en los conceptos?
–Es otra manera de entrar, de viajar por un texto. Una obra del francés Koltés, por ejemplo, resulta maravillosa, pero no es el único teatro. Hay más de 7.000 millones de humanos con miradas diferentes.

–¿Cómo fue la experiencia de escribir un texto para usted?
–Nunca lo había hecho hasta ahora y convoqué a Camila (Mansilla) para la aventura. Soy un hombre grande y no me gusta pecar de ingenuo, sabía que iba a montarse en una sala importante como El Nacional y que sería una producción para cautivar a mucha gente, con el desafío de construir un material popular, en el sentido de que cualquiera pueda establecer un vínculo con el mismo.

–¿Un material capaz de seducir a personas que nunca hayan entrado a una sala?
–Puede ser. Quería un espectáculo que no los ahuyentara, que les hablara desde un lugar no peyorativo, pero que también consiguiera sorprenderlos: una aventura riesgosa. Estoy muy satisfecho, agradezco la sala llena para una obra nacional: es un trabajo donde no somos ni nos hacemos los superados, los cool.

–¿Disfruta el trabajo con Suar?
–Absolutamente, se da una complicidad deliciosa sobre el escenario, algo que intuí mientras escribía el texto y no me falló. Adrián es un ser que trabaja con su naturaleza, la pone en escena y trabaja desde allí de forma respetuosa. Ya lo quiero como amigo, tengo una complicidad de hermanos.

–¿Cómo es su regreso a la televisión con "El maestro"?
–El unitario saldrá por El Trece en setiembre u octubre. Es sobre el universo particular del ballet y una chiquita a la que educo. Necesité tomar clases de danza y tuve que interiorizarme, porque no lo conocía y es un mundo especial. He aprendido a "camelear", que es en definitiva mi trabajo mientras mienta bien.

–¿Y el cine?
–El pampero se estrena el jueves 3 de agosto junto a una actriz magnífica como Pilar Gamboa, con dirección de Matías Lucchesi, el hacedor de Ciencias naturales. Es un filme pequeño que narra un cuento poético, bello. Mi personaje es un hombre con una enfermedad terminal, quien decide morir solo y alejarse del mundo para recluirse en su barco. Por una eventualidad, una chica se mete en su embarcación y se establece una relación de cuidado y amor capaz de decidirlo a regresar a la tierra firme.
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