Editorial - Mendoza Mendoza
lunes 17 de octubre de 2016

Ver la vaca y llorar

Son tantos los años de promesas vanas y de ineficiencias, tantos los plantones y las esperas indignantes, que cualquier anuncio que se haga sobre el paso a Chile genera lógicas dudas.

Dentro de tres semanas, el 7 de noviembre, comenzará a funcionar en el cruce a Chile lo que se ha denominado Control Simplificado Migratorio, una medida conjunta de Argentina y Chile para agilizar el traslado de personas y bienes a través del paso Cristo Redentor-Los Libertadores.

Son tantos los años de promesas vanas y de ineficiencias, tantos los plantones y las esperas indignantes, y tantas las quemaduras con leche las que ha sufrido la ciudadanía de ambos países que leer ahora acerca de este anuncio oficial es como ver una vaca: la reacción inmediata es largarse a llorar ante otra segura traición.

Alguna vez escribimos en esta columna, alarmados por la ineficacia de los reiterados anuncios bilaterales de Argentina y Chile, que todo parecía indicar que en la frontera entre Mendoza y Chile debía haber una especie de gobierno paralelo, una republiqueta que boicoteaba todas las decisiones que se tomaban en la Casa Rosada y en La Moneda.

De otra forma, era difícil entender que todos los anuncios de eficiencia en el cruce a Chile fracasaran tan estrepitosamente en manos de una portentosa "máquina de impedir".

En realidad, lo que había era un aparato estatal fronterizo que no se había actualizado y que seguía en pleno siglo XXI trabajando como se hacía en la década del '80 del siglo XX.

El nuevo control simplificado consta de un solo sistema informático que registrará los trámites de los dos países y permitirá ahorrar varios pasos, tanto en la gestión de ida como en la de vuelta.

Había sido anunciado en febrero pasado cuando los cancilleres de Argentina y Chile lo acordaron en la localidad mendocina de Uspallata.

Si realmente hacer política es hacerles la vida menos difícil a los ciudadanos, las autoridades deberán tener muy en cuenta que tanto Horcones como Los Libertadores necesitan, además de la Aduana unificada, de refuerzos de personal, como se hizo el 10 pasado, evitándoles a miles de viajeros un calvario por haber tenido la osadía de pretender hacer compras o descansar en Chile.
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