Editorial - Julio Le Parc Julio Le Parc
lunes 28 de marzo de 2016

¿Un orgullo de Mendoza?

Hay temor de que el centro cultural Le Parc pase a tener el triste destino de otras joyas similares de la provincia, como el Museo Fader, cerrado desde hace años. La gestión política está en la mira.

Ya en julio del año pasado, a pocos días del triunfo de Alfredo Cornejo en las elecciones de gobernador, se empezó a escuchar en los contertulios políticos y culturales que el centro cultural Julio Le Parc se iba a constituir en un dolor de cabeza para el sucesor de Francisco Pérez.

Varios referentes del gobierno electo denunciaron que el edificio cultural, que solía convocar a multitudes en sus distintas salas o en sus recitales y exposiciones al aire libre, padecía algunos problemas vitales, como por ejemplo, el no tener un presupuesto específico para funcionar.

Ante el asombro por tal dislate de la burocracia, los funcionarios de entonces explicaron que se apelaba a partidas de distintos ministerios, pero en particular del de Cultura, para hacerlo funcionar y señalaban que faltaba un decreto que estableciera oficialmente su actividad.

Lo concreto es que la administración Cornejo aún no lo ha podido hacer funcionar porque, entre otras cosas, el lugar se ha quedado sin equipamiento de luz y sonido.

Ocurre que en diciembre caducaron unos costosos contratos por los que el gobierno de Pérez pagaba al mes casi medio millón de pesos en concepto de alquiler de los equipos de iluminación y sonido para todas las salas, entre otros servicios.

La nueva gestión decidió entonces que iba a ser más provechoso juntar la plata para que ese equipamiento fuera adquirido por el Estado y pasara así a formar parte de los activos del megacomplejo.

En ese momento, se dijo: con lo que se pagaba de alquiler durante cuatro meses se hubieran podido comprar toda la parafernalia técnica aludida.

Lo cierto es que el Le Parc corre el riesgo de pasar a formar parte de ese lote de joyas de la cultura mendocina que están inactivas por falta de plata o por pésimas gestiones.

Baste citar con dolor el prolongado cierre del Museo Fader, el mal estado del Espacio Contemporáneo de Arte (ECA) y el abandono de salas como la del teatro Mendoza.

La pelota está en el área de la política. Desde allí deben salir las soluciones para reabrir el Le Parc y para hallar formas de sustentabilidad que le permitan visualizar un futuro mejor.
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