Editorial - Lázaro Báez Lázaro Báez
martes 21 de junio de 2016

Un negocio letal

Encuestas anónimas en colegios secundarios revelan que son contados los adolescentes que no conocen dónde se comercializa la droga, sobre todo la más accesible, la marihuana.

En medio de casos resonantes como los de Lázaro Báez, José López o de Ibar Pérez Corradi, hay noticias que terminan quedando relegadas a un segundo plano.

Es tal el impacto que provocan los personajes en cuestión que resulta difícil empardarlos, mucho menos si lo que queda al margen tiene que ver con personas "comunes", que carecen de la chapa política o social de los que hoy están detrás de las rejas.

Citemos por caso la noticia de que aumentaron 20% las causas por estupefacientes en la Comisaría del Menor de San Rafael.

La mayoría de los involucrados son chicos de entre 15 y 17 años que ya no son sólo judicializados por consumo, sino por ser parte del negocio en el rol de "mulitas".

Esta suerte de delivery del mundo narco son jóvenes que dejan atrás la posibilidad de estudiar o insertarse en el mercado del trabajo.

Son funcionales a un sistema que día a día toma una dimensión que el resto de la sociedad no atina a percibir con claridad.

Aunque Mendoza todavía esté lejos de ser una Rosario, en materia de narcotráfico, es obvio que la presencia de la droga es cada vez más significativa.

Como botón de muestra se puede citar que no hay escuela que en sus cercanías no tenga rondando un proveedor haciendo su agosto.

Encuestas anónimas en colegios secundarios revelan que son contados los adolescentes que no conocen dónde se comercializa la droga, sobre todo la más accesible, la marihuana.

El dato de San Rafael podría haber sido el de Guaymallén, Las Heras o cualquier otra comuna. La realidad es similar.

Caída en desgracia la banda de La Yaqui, quien fue condenada a 15 años de prisión por los delitos de venta de estupefacientes y lavado de dinero, quedó flotando un tentador negocio en manos de otros jugadores menos "famosos".

Mendoza cuenta, desde el 2008, con un Departamento de Narcocriminalidad que tiene ante sí una tarea por demás compleja.

Lo que hoy mueve el mercado de la droga en la provincia amerita una política de Estado que vaya más allá de los "perejiles" y dé con los nuevos y viejos Yaquis que manejan los hilos de un negocio tan redituable como letal.
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