Editorial - inflación inflación
miércoles 05 de octubre de 2016

Un mal nacional en la mira

La inflación es un mal nacional que los gobiernos populistas han tratado siempre de esconder debajo de la alfombra amparándose, a como dé lugar, en que es mejor consumir.

El mercado, ese ámbito teórico donde se generan la oferta y la demanda de productos y servicios y donde se determinan los precios, prevé que la inflación argentina va a seguir desacelerándose en los próximos meses, pero en niveles superiores a los porcentajes que ha dado a conocer el Banco Central.

Y cuando hablamos de mercado no nos referimos sólo a las opiniones de los empresarios o de los industriales sino, claro, a la de los consumidores de carne y hueso.

El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) realizado por el Banco Centra dice que las proyecciones de los analistas prevén una inflación de 2% en octubre; 1,7% en noviembre y 1,6% en diciembre de este año, en tanto para el primer trimestre de 2017 se proyecta una inflación promedio mensual de 1,6%.

Respecto del mediano plazo, el diario El Cronista ha dicho que las proyecciones de los analistas confirman la expectativa de una desaceleración de la inflación.

En los próximos 12 meses la variación del nivel general de precios se ubicaría en 21,3% interanual, manteniendo la tendencia descendente. Para septiembre de 2018 la suba esperada de la inflación interanual se ubicaría en 15,4%.

El Relevamiento del Banco Central consiste en un seguimiento de los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo que realizan analistas del país y extranjeros, sobre la evolución de las principales variables de la economía argentina.

Se relevan las expectativas sobre los precios minoristas, la tasa de política monetaria del Banco Central, el tipo de cambio, el nivel de actividad económica y el resultado primario del sector público nacional no financiero.

La tendencia, como se ve, es a un mejoramiento de ese mal nacional llamado inflación, asunto que ha sido siempre menospreciado por los gobiernos populistas, que tienden a privilegiar el consumo como un motor excluyente –a como dé lugar–, en desmedro de las otras variables financieras, con lo que se terminan creando burbujas económicas que duran un tiempo y generan una ficción que siempre terminan pagando otros.
Fuente:

Más Leídas