Editorial - calentamiento global calentamiento global
martes 19 de septiembre de 2017

Un fracaso lamentable

Los disparates de Trump para desacreditar el cambio climático han sido barridos por Harvey e Irma. Y ahora acecha María.

Varios Premios Nobel han comenzado a admitir que han fracasado en su intento de hacer docencia con respeto a las consecuencias del calentamiento global.

No pueden entender cómo el gobierno de un país como Estados Unidos pregona la negación del cambio climático y se aparta del resto de las administraciones democráticas en la lucha por salvar al planeta.

Tampoco pueden aceptar que el presidente de ese país Donald Trump quiera negar la enorme contribución de la ciencia para el beneficio de la sociedad.

Lo que los reconforta es que muchos Estados de Norteamérica, buena parte de sus principales ciudades y muchísimas empresas se hayan puesto de acuerdo al margen de lo que dice Trump.

Los Nobel admiten que el fracaso en difundir estos temas no es de ahora, sino que viene de los años anteriores al triunfo de un personaje tan ignorante como Trump.

Se consuelan con que en EE.UU. la mayoría de la población está de acuerdo en la existencia del cambio climático y con la incidencia de la actividad humana en esa realidad.

En una entrevista con El País, el Nobel de Química Mario Molina afirma que la comunidad científica hizo muy mal trabajo en comunicarle la seriedad del problema. El problema es que se habló mucho de proyecciones futuras y no de hechos presentes.

Pero, hete aquí, que el presente llega con nombres como Harvey o Irma o María.

Los científicos esperan que la ridícula posición negacionista de Trump empiece a cambiar luego de tan contundentes muestras de los daños que puede producir el cambio climático en el mundo y en su propio país.

Los huracanes tienen que ver con la temperatura del mar. Esa temperatura ha subido como consecuencia del cambio climático. Según nos dicen los especialistas, Harvey e Irma quizá habrían sucedido también sin cambio climático, pero su virulencia habría sido incomparablemente más baja: eso está muy bien proyectado en los documentos científicos.

Es absurdo oír a un presidente que diga que no tenemos suficientes datos para saber si el cambio climático influye o no.

Es más: el Nobel Molina nos dice que hay una gran probabilidad de que ocurran fenómenos cada vez más virulentos.
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