Editorial - Mendoza Mendoza
lunes 05 de septiembre de 2016

Un Estado que no responde

Cómo no sentir desazón contra la Justicia penal de Mendoza, que luego de tres años mantiene impune el crimen del médico Prado. ¿Nadie es responsable por hacer mal las cosas en la Justicia?

Blanca Sotelo (69) es una más entre las personas que ya no confían en la Justicia de Mendoza.

Este martes se cumplirán tres años del día en que asesinaron a uno de sus hijos, el médico Sebastián Prado, para robarle su camioneta en Mendoza.

Son casi 1.100 días en los que el Estado no le ha dado respuesta. Ni a ella ni a la sociedad que se conmovió con aquel crimen.

Más de mil días en los que la Justicia penal de la provincia de Mendoza ha vuelto a exhibir supina ineficacia para investigar y para detener y mandar a juicio a los sospechosos.

Pareciera que en la Justicia nadie paga por hacer mal las cosas. Ayer, en una entrevista que publicó Diario UNO, Blanca Sotelo contó detalles del trato displicente que recibía en los despachos de los magistrados cada vez que iba a averiguar el estado de la investigación.

La víctima fatal de este caso, Sebastián Prado, tenía 36 años cuando lo acribillaron. Estaba casado, tenía dos hijos pequeños y se de-sempeñaba como traumatólogo del Hospital Central.

La pregunta que Blanca nos deja picando a todos los mendocinos es clara: ¿alguien puede comprender el dolor inconmensurable de una madre a la que le arrebatan la vida de su hijo y que encima no puede recibir del Estado la respuesta de una Justicia moderna y eficaz que detenga y condene a los que matan?

Pero no sólo eso. La viuda de Sebastián Prado todavía no ha podido cobrar la pensión por su marido. "Es algo que le corresponde por ley pero ANSES sigue sin cumplir", remarca Blanca Sotelo.

Cómo no sentir bronca y desazón cuando, por ejemplo, vemos que la Justicia de Ecuador, donde fueron asesinadas las dos mochileras mendocinas, necesitó sólo 6 meses para investigar, dar con los sospechosos del crimen, llevarlos a juicio y condenarlos a perpetua.

Esos son los tiempos que se manejan en la mayoría de las sociedades donde la Justicia penal funciona.
Aquí ni siquiera hay sospechosos bajo la lupa por el crimen de Prado. Nada. Sólo silencio. Un silencio que suena a burla.

Fuente:

Más Leídas