Editorial - Alfredo Cornejo Alfredo Cornejo
miércoles 25 de mayo de 2016

Respiran los "caciques"

Como efecto cascada, las comunas recibirán su correspondiente porción de la coparticipación. Eso sí, no están los tiempos para que le den otro destino que no sea recuperar la obra pública.

Tras la reunión del lunes con el gobernador de Mendoza Alfredo Cornejo, los jefes comunales empezaron a recuperar la sonrisa que la crisis les había borrado de cuajo.

La mayoría de ellos, sobre todo los que llevan más de un período al frente de sus municipios, tuvieron años de viento a favor en los que pertenecer al mismo signo político, tanto en la provincia como en la Nación, era garantía cierta de poder contar con un salvavidas ad hoc (sobre todo monetario).

El cambio, en el más amplio sentido político, social y económico, que se registró a partir de diciembre del 2015, llevó a un profundo replanteo de las arcas de cada comuna.

Fue entonces cuando a muchos de los caciques les cayó la ficha de que sin ese auxilio central poca cuerda les quedaba para hacer funcionar sus estructuras.

No es ninguna novedad que los municipios son la principal fuente de trabajo para la militancia. Si a esto se suman las "capas geológicas" que fue dejando cada gestión, se entenderá por qué hoy la mayoría de las comunas están en rojo y son prácticamente inviables sin el auxilio financiero de Mendoza o la Nación.

Muchas se dieron el lujo de relajar los servicios y, por ende, de no insistir en el cobro de tasas.

Ahora que las vacas están más flacas que de costumbre y hay que cuidar cada peso, salen a cobrarles a los vecinos como sea, lo que inevitablemente hace ruido y activa la reacción.

Cuando esos servicios se cumplen en tiempo y forma el beneficiario únicamente puede justificar la falta de pago por no contar con un trabajo, ya no porque el Municipio no cumpla con su misión esencial.

El reciente acuerdo de la Nación con las provincias para empezar a devolverles el 15% retenido para la ANSES resignifica el valor estratégico de la coparticipación.

Como efecto cascada, las comunas recibirán su correspondiente porción (18,8%). Eso sí, no están los tiempos para que le den otro destino que no sea recuperar la obra pública.

Sin duda es la mejor manera de generar trabajo genuino y de responder a esos vecinos que, pese a la crisis, ya no deberían tener excusas para cumplir con el pago de las tasas.
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