Editorial - Bolivia Bolivia
jueves 17 de agosto de 2017

Respeto a la ley, sin muros

La Argentina y Bolivia han decidido superar las diferencias surgidas por cuestiones migratorias.

Más de un millón de bolivianos vive actualmente en Argentina, según cálculos oficiales.

Ese dato, más la rica historia común que une a Bolivia y Argentina (y de la que Mendoza es una muestra contundente) deberían haber sido motivos más que valederos para tratar de superar los desacuerdos migratorios que, desde hace un tiempo, mantienen los gobiernos de las dos naciones.

El miércoles se supo que los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Argentina, Mauricio Macri, se reunirían a comienzos del año próximo para relanzar la agenda bilateral y superar las diferencias migratorias entre ambas naciones.

En una primera reunión entre los cancilleres de ambas naciones ya se coincidió en las necesidad de calmar las aguas y discutir seriamente esas diferencias, generadas por el endurecimiento de la política migratoria argentina, la que a su vez estuvo motivada por los nuevos problemas en materia de seguridad provocados, sobre, todo por el narcotráfico.

Si todas las reuniones salen como está previsto, en el segundo trimestre de 2018 Macri y Evo Morales estarían firmando nuevos convenios migratorios entre ambos países.

Hace unos meses el gobierno de Macri aprobó medidas que endurecieron el control migratorio y aceleraron los procesos de expulsión de extranjeros en caso de que estos cometan delitos en Argentina o que ingresen de manera ilegal al país.

El gobierno boliviano ya desplazó en estos días una misión a Buenos Aires para conocer en detalle cuáles son los problemas que señala Argentina.

En su momento, el gobierno de Bolivia protestó ante declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre inmigrantes sudamericanos que delinquen en nuestro país, porque entendían que a esas opiniones les faltaba precisión.

Bolivia entiende que hubo errores en cuanto a la manera que se lanzaron los decretos y las modificaciones a la ley.

Lo concreto es que ahora hay coincidencia para que no exista ningún muro ni físico ni ideológico, pero sí que se respeten las leyes, todo bajo el paraguas de la historia en común. "Hay que empezar de nuevo".

En Mendoza, donde varias generaciones de descendientes de bolivianos son hoy ciudadanos argentinos, celebramos la decisión política de superar diferencias con Bolivia.
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