Editorial - Santa Rosa Santa Rosa
lunes 04 de abril de 2016

Repensar Santa Rosa

El caso Salgado debe ser estudiado como un ejemplo de todo aquello que la política debe revisar para seguir siendo un instrumento real de cambio, crecimiento y bienestar para los ciudadanos.

La situación de Santa Rosa es, a todas luces, terminal. Con su ex intendente Sergio Salgado preso en San Felipe, la Justicia profundizará la investigación de los posibles ilícitos cometidos, no sólo por el cacique peronista, sino también por aquellos que lo acompañaron en esos hechos non sanctos que lo llevaron a estar hoy tras las rejas.

Pero independientemente del futuro de Salgado, quien ya había dado numerosas señales de falta de conducción y visión política, el departamento del Este tiene que seguir funcionando.

Tras la renuncia de Salgado, quien presidía el Concejo, la radical Norma Trigo, se hizo cargo de la intendencia. Con ella, se abre una nueva etapa para la cual la cuestión de fondo no ha cambiado demasiado: sus arcas siguen en rojo y el Gobierno provincial no está dispuesto a poner más plata que la que corresponde por coparticipación.

El escenario es de empleados con varios meses de sueldos adeudados, nula recaudación por tasas municipales y, sobre todo, una población que en su gran mayoría depende del Estado proveedor.

Con Salgado fuera de juego y un Partido Justicialista debilitado, que hoy no puede pujar para sostener allí a algunos de sus referentes, Santa Rosa deberá transitar un gobierno de transición que, según acordaron los ediles, no tendría que superar los cuatro meses. El próximo paso será llamar a elecciones. Ante este panorama, cada santarrosino se debe un profundo mea culpa, porque no es un dato más recordar que Salgado fue votado en tres ocasiones para conducir la comuna.

Se supone que cuando un gobernante es reelegido es en virtud de que realizó una gestión valiosa y los votantes lo premian dándole un nuevo crédito en pos de que esos logros se multipliquen.

De ahí que no se entiende, al menos para quienes observan la realidad de Santa Rosa desde fuera de sus límites, qué vieron en la gestión de Salgado para renovarle su apoyo en las urnas.

La crisis de todo el departamento obliga a repensar cómo replantear su eje económico, cómo encontrar posibilidades de crecimiento sin que eso signifique apostarle a una feria como La Salada, donde el beneficio –está a la vista– sólo ha sido para sus gestores y no para los lugareños.

El caso Salgado debe ser estudiado como un ejemplo de todo aquello que la política debe revisar para seguir siendo un instrumento real de cambio, crecimiento y bienestar para todos los ciudadanos.
Fuente:

Más Leídas