Editorial - Mar del Plata Mar del Plata
lunes 10 de octubre de 2016

Prédica apolillada

Durante 15 años los presidentes no asistieron al Coloquio Anual de IDEA. En el caso de los mandatarios Néstor Kirchner y Cristina Fernández primó una vetusta tesitura antiempresarial.

Después de 15 años, un presidente argentino volverá a participar esta semana en uno de los principales foros empresariales de la Argentina: el Coloquio Anual de IDEA.

El último en asistir a este encuentro fue Fernando De la Rúa, en octubre de 2001. Los siguientes mandatarios no se animaron a asistir.

Algunos, por la crisis económica, tal el caso de Eduardo Duhalde (aunque lo hizo su ministro Roberto Lavagna), o por cuestiones ideológicas apolilladas, como fue el caso de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández, que ni siquiera lo hicieron para defender sus posiciones ante este foro.

Cuesta entender que la posición antiempresarial de los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández haya durado tanto tiempo siendo que la generación de empleo y de riqueza es imposible pensarla sin el concurso de un dinámico e inteligente ensamble entres las fuerzas del trabajo y de los empresarios privados.

La respuesta a esa posición antiempresarial puede encontrarse en el descomunal e injustificado crecimiento del empleo estatal que ha tenido la Argentina en los últimos 12 años, en la escasa creación de trabajo en los rubros privados y en la aparición de empresarios amigos, prestos a la corruptela y a la deformación de la competencia.

Macri realizará el miércoles la apertura del 52º Coloquio Anual de IDEA ante los principales empresarios del país, con el foco puesto "en la creación de empleo de calidad", para intentar bajar la pobreza que afecta a uno de cada tres argentinos.

El objetivo de este coloquio, que se realizará en Mar del Plata, es buscar los "consensos que permitan avanzar hacia un país integrado y desarrollado", según el presidente de IDEA, Ignacio Stegmann.

Habrá un llamado al mundo de la educación y a las políticas de planificación en sus distintos niveles ya que, igual que en el resto del mundo, en 10 años los empleos existentes corren riesgo de desaparecer si no se moderniza la matriz.

Todo un desafío. Y una gran oportunidad.
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