Editorial - Francisco Francisco
viernes 10 de febrero de 2017

Otro título de Francisco

Francisco ha dejado flotando una palabra tan poderosa como "corrupción" para que el resto de los popes del Vaticano recojan el guante. Él, por su parte, dice que está "en paz". A buen entendedor...

Desde que llegó al sillón de Pedro en 2013, el papa Francisco se ha caracterizado por soltar frases fuertes de esas que los periodistas agradecen porque al instante saben que serán un título con impacto garantizado.

Ayer fue uno de sus días. Jorge Bergoglio reconoció por primera vez y sin eufemismos de por medio que "en el Vaticano hay corrupción".

Lo había dicho en un encuentro a puertas cerradas con los referentes de las congregaciones religiosas. Luego trascendió a través del diario Corriere della Sera.

Valentía no le ha faltado al argentino a la hora de denunciar males endémicos de la Iglesia católica en todo el mundo, en especial el flagelo de los curas pedófilos.

A la par, instó a no segregar a los feligreses divorciados, a las mujeres que abortaron y a aquellos que por su elección sexual eran considerados mala palabra para los sectores más dogmáticos.

Una política que, como era de esperar, le generó tanta admiración como enemigos internos, sobre todo de parte de sus opositores más conservadores.

Francisco asegura que desde que asumió no se modificó su "sensación de paz".

Traducido es que sus convicciones son más fuertes que las presiones que derivan de un cargo con tanto peso simbólico y formal, aun en estos tiempos donde la mayoría de los cultos están fuertemente cuestionados y sin el arraigo social de otras épocas.

Su reconocimiento de que hay corrupción en el Vaticano está atado a las reformas que ya empezaron a plantearse en el cónclave.

A los 140 representantes de las distintas órdenes y congregaciones el Papa les pidió enfrentar con mayor énfasis el fenómeno de la pedofilia y de los abusos sexuales a menores.

"Hablemos claro. Es una enfermedad. Si no nos convencemos de que es una enfermedad, no podremos resolver bien el problema", lanzó con dureza el Pontífice.

Francisco ha dejado flotando una palabra tan poderosa como "corrupción" para que el resto de los popes del Vaticano recojan el guante.

Él, por su parte, dice que está "en paz".

A buen entendedor...
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