Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 22 de julio de 2016

Los cortacaminos

Que un juez disponga el desalojo de una ruta internacional cortada por un pequeño grupo de manifestantes no es criminalizar la protesta. Es hacer cumplir la ley. Cortar rutas es un delito.

Cortar rutas es un delito federal. Está debidamente tipificado en el artículo 194 del Código Penal. Y es de cumplimiento obligatorio para todos los argentinos.

Sin embargo este jueves ese mandato fue nuevamente desconocido en Mendoza. Hubo que esperar la actuación de un juez para poner las cosas en su lugar en la ruta a Chile.

Pero hasta que llegó la orden judicial de despejar la ruta con el apoyo de la Gendarmería, cientos de ciudadanos se vieron privados de transitar libremente, uno de los derechos básicos que la Constitución de nuestro país les confiere a todos sus habitantes.

En esta ocasión fue un grupo de camioneros el que cortó la ruta a Chile durante varias horas.

Protestaban porque –dicen ellos– las autoridades privilegian a los automovilistas y relegan al transporte de cargas cada vez que tras un largo corte del paso a Chile éste se vuelve a abrir.

Lo concreto es que el accionar de los cortacaminos se hizo desde Uspallata hacia arriba, lo que impidió que los turistas atraídos por la nieve, el gran imán del invierno mendocino, pudiesen llegar hasta Los Penitentes y Los Puquios, además de complicarles el viaje a los que iban al vecino país.

Uno de los puntos que ha favorecido la subsistencia de los cortacaminos es la dispar interpretación que la jurisprudencia hace del artículo 194, debido principalmente al famoso argumento de que no hay que "criminalizar la protesta social", un argumento que pudo haber tenido cierto plafond en la etapa inmediatamente posterior al retorno a la democracia, con la lógica ebullición tras años de represión, pero que hoy no tiene ningún justificativo.

El país gira bajo un Estado de derecho y hay diversos canales para peticionar ante las autoridades sin necesidad de recurrir a los cortes de rutas o a los piquetes.

Los miles de ciudadanos que a diarios son víctimas en el país de los cortes de rutas también son dignos de ser escuchados por las interpretaciones tribunalicias permisivas.

Esas personas que ayer no pudieron llegar a los centros de esquí, a los que acuden a dejar plata y, por ende, a generar empleos, se merecen mejores respuestas.
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