Editorial - Mendoza Mendoza
lunes 15 de agosto de 2016

Lo básico y el biribiri

Las pretensiones de los ciudadanos con respecto a la política son concretas: quieren que la política les haga la vida un poco menos difícil. Pretenden menos labia y más acción.

Hoy es tendencia que buena parte de los políticos en ejercicio estén muy preocupados por palpitar junto a lo que, sin interrupciones, generan las redes sociales. Algunos hasta creen haber hallado en esos sitios digitales una especie de Santo Grial, en el sentido de que nos estarían revelando parte de las verdades que la política viene buscando desde hace tiempo.

Ni tanto ni tan poco. Es cierto que las redes son una herramienta para testear ciertas tendencias –no todas– o para chequear el humor social de los ciudadanos, pero también lo es que en política rige una ley no escrita que indica: todo muy lindo, pero primero hay que hacer todas las cosas básicas y después adornarlas con biribiri.

Un intendente, por ejemplo, tiene que levantar la basura, con eficiencia, todos los días; tener las acequias limpias, las calles sin pozos y el alumbrado público funcionando. Y después chequear tendencias o agregar o sacar tareas.

El funcionario de Mendoza debe resguardar la seguridad pública, asegurar el servicio de justicia, dar educación de calidad, velar a diario para que en los hospitales y centros de salud se brinde atención adecuada, y usar con honestidad los fondos votados para la obra pública.

Ese tipo de prioridades no va a cambiar nunca en la política por más que saquemos o pongamos ministerios según las tendencias.

¿Qué queremos decir? Simple, que en política casi todas las grandes verdades ya han sido reveladas. Y que está muy bien estar atentos a los vaivenes y las necesidades de los tiempos, siempre que no exageremos y no descuidemos esas cosas básicas que no pueden faltar en la agenda del político.

La ciudadanía no es jodida. Simplemente pretende que la política –se sostiene con el pago de sus impuestos– le haga la vida cotidiana un poco menos difícil. Vamos a un ejemplo pequeño: ahora se ha anunciado que a fin de año varias avenidas y calles de Mendoza tendrán onda verde. No es un anuncio para grandes titulares, pero sí para facilitarle las cosas al de carne y hueso.

¿Se entiende?
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