Editorial - INDEC INDEC
lunes 03 de octubre de 2016

La transparencia no alcanza

Tras el sinceramiento del INDEC, la sociedad exige acciones concretas y no frases de ocasión para los títulos de los diarios, que no llenan el estómago de quien tiene el plato vacío.

Enhorabuena que vuelva la transparencia del INDEC, tras años de esconder vergonzosamente la pobreza bajo la alfombra. Valgan también otros necesarios sinceramientos que la política muestra, más por marketing propio que por deferencia para con sus garantes, léase quienes los votaron y delegaron en ellos el poder. Pero no alcanza. No es gataflorismo de barricada plantearlo, pero todo ese despliegue se percibe como un gesto que se agota en sí mismo.

Era de esperar que, más allá del presidente Macri reconociendo la dureza de las cifras al decir que "los números de la pobreza son claros y dolorosos", hubiera habido una acción más enfática para hacer una amplia convocatoria a todos los sectores y decretar una política de Estado que aborde de lleno esa problemática que afecta a 1 de cada 3 argentinos.

En campaña, el líder de Cambiemos planteó "pobreza cero" si llegaba a la presidencia, promesa osada y compleja si las hay. Según el INDEC, el 32,2% de los argentinos es pobre y el 6,3% se encuentra en la indigencia. Así, lo esperable sería el armado de un frente común con organismos públicos abocados a los temas sociales, referentes gremiales y empresarios. Todo con la conducción formal de los gobernadores, para que exista una línea que baje desde la Nación. Aunque a priori sea una quimera, no está nada mal plantearse el desafío de "pobreza cero". Lo que no hay que hacer es mentirse ni mentirles a los demás. El plan oficial para alcanzar tremenda meta nunca se hizo público, por lo que quedó –y aún queda– más como expresión de deseos que objetivo de un programa de gobierno serio y concreto. Lo paradójico es que el sector más desprotegido es el mismo al que se apunta obscenamente en cada campaña proselitista y al que luego se olvida sumergidos en urgencias de la gestión, como si en esos votantes no hubiera necesidades que cubrir ahora.

Hoy, la arenga del mandatario busca sostenerse en el cambio "de clima" y en "el gran interés que despierta Argentina en inversores extranjeros". Pero los indicadores económicos son tan realistas como para que la sociedad exija acciones concretas y no frases que sólo sirvan para un título entrecomillado en los diarios, que no le llenan el estómago al que tiene un plato vacío.
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