Editorial Editorial
lunes 01 de agosto de 2016

¿La tenés a la Big Data?

Curados de espanto por la forma en que los gobiernos y los Estados suelen avanzar sobre la privacidad de las personas, es buena la reacción generada ante el interés del macrismo por la "big data".

Como si no tuviéramos bastante con toda esa terminología o neolengua que venimos aprendiendo a diario vinculada a las redes sociales y a la informática, desde hace una semana los argentinos estamos escuchando hablar a los especialistas y a los políticos de otra especie llamada "big data".

Con sólo escuchar la palabra "big" ya nos retrotraemos al Big Brother o Gran Hermano, del que un escritor anticipatorio, George Orwell, nos advirtió en su libro 1984 los riesgos que podemos correr ante un Estado que se meta en nuestras vidas para conocer hasta los mínimos detalles sobre lo que nos gusta o de la forma en que pensamos o de cómo nos pueden convencer de una idea política o de la supuesta necesidad de comprar un determinado champú.

Con el nombre "big data" se designa a esos fenomenales volúmenes de información acerca de todos nosotros, los ciudadanos, incluidos desde bebés hasta ancianos, información que está en manos de organismos del Estado y que, como todo en la vida, se puede usar para el bien o para el mal.

Curados de espanto como estamos por la forma en que los gobiernos y los Estados suelen avanzar sobre la privacidad de los ciudadanos, no está nada mal que, como aquel que alguna vez se quemó con leche y ahora llora con sólo ver una vaca, prendamos las alarmas y nos preguntemos a qué se debe el actual interés del Gobierno nacional por utilizar esas bases de datos que están en poder no sólo de la ANSES, sino también de la AFIP y del PAMI, como se conoció.

El gobierno anterior (las tres presidencias kirchneristas) usó a destajo la información personal de los ciudadanos para regimentar a los díscolos. Lo hizo por medio de los famosos "carpetazos" que –a través de los organismos de inteligencia– se hacían conocer para defenestrar a quien criticara al gobierno.

La gestión macrista prometió que iba a combatir todas esas prácticas de amedrentamiento. Sin embargo, ha admitido que ahora usará la "big data" para su política comunicacional. Bienvenido sea entonces el debate que se ha generado. Si es con luz, mejor.
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