Editorial - Macri Macri
miércoles 02 de marzo de 2016

La hora de parlamentar

Arrancó un nuevo año legislativo en el Congreso de la Nación. ¿Qué prevalecerá esta vez, la "escribanía", como se llama a los parlamentos sumisos, o uno con ánimo de influir con un debate riguroso?

Lo primero que hacen las dictaduras cuando asaltan el poder es disolver los parlamentos. La razón es sencilla: sus recintos son cajas de resonancia política. Y los dictadores no admiten el disenso.

Incluso, aquellos gobiernos ungidos de manera democrática, pero que luego se dejan tentar por posiciones autoritarias, lo primero que buscan es acallar los debates en el Congreso. La obsesión en esos casos pasa por disciplinar a sus legisladores para que las leyes que propone el Ejecutivo se voten a libro cerrado y sin que se les toque una coma.

El lenguaje político describe como "escribanías" a los parlamentos que actúan de esa manera.

Este martes, el presidente Mauricio Macri abrió el período de sesiones ordinarias del Congreso nacional y, como es habitual, hubo definiciones y controversias, anuncios y críticas. Desbordes, pero también cuestionamientos sensatos.

El Frente para la Victoria, marcada política del kirchnerismo, que ve con mucha preocupación cómo se viene acotando su influencia dentro del justicialismo, hizo una rimbombante puesta en escena en el Congreso con cartelería y cotillón, para tratar de opacar el primer discurso del presidente Macri ante el pleno de legisladores nacionales.

Es preferible eso, es decir el montar un show crítico, que no asistir a la sesión, como fue el caso de la diputada nacional por Mendoza Soledad Sosa, representante de la izquierda, quien, pese a que todos los ciudadanos le pagamos un generoso sueldo de legisladora, decidió junto con otros representantes del Partido Obrero no asistir al recinto porque no comparten el ideario del presidente Macri. O como ocurrió con el diputado Máximo Kirchner, quien también pegó el faltazo, pero que no se privó de lanzar una batería de críticas desde Santa Cruz.

El Presidente dejó una serie de anuncios en lo social y en lo económico, cuya importancia se comprobará o se desvanecerá con el correr de los días. Y en algunos tramos debió hablar con el abucheo de sectores kirchneristas como telón de fondo.

Aún con esos desbordes, el Parlamento se ha puesto en marcha. Los argentinos estarán expectantes para comprobar si el espíritu de estos tiempos será el de "la escribanía" o el de un poder con ánimo de debate constructivo.
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