Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 11 de marzo de 2016

La audacia estúpida

No respetan semáforos. Zigzaguean de forma peligrosa entre autos, micros y camiones. Violan todas las disposiciones sobre velocidades máximas. Y se permiten pavonearse en dos ruedas.

Las autoridades no parecen estar muy preocupadas por las continuas y muy peligrosas contravenciones que realizan a diario los motociclistas en las calles y rutas de Mendoza.

Ni siquiera porque estos conductores sufren, cada vez con más frecuencia, graves traumatismos o directamente la muerte.

Pese a que las estadísticas de accidentes viales incluyen cada vez más a esos conductores como víctimas, no hay campañas viales sistemáticas ni programas de concientización específicos.

La primera impresión que despierta parte de los motociclistas que observamos a diario en nuestras calles es la de ciudadanos audaces y con aparente vocación suicida que se desplazan con desfachatez entre los otros rodados mayores incumpliendo las más elementales normas de prudencia en el manejo.

Que nos disculpen aquellos que actúan dentro de ley y que respetan tanto su vida como las de los demás, pero ¿cómo puede aceptarse que buena parte de los que conducen motos no respeten los semáforos?

Y no sólo eso. Violan, además, todas las disposiciones sobre velocidades máximas y así es como los vemos deslizarse como rayos entre los autos, micros y camiones y perderse en el horizonte.

Como si eso no fuera suficiente, no son pocos los motociclistas que se permiten hacer picadas entre ellos, incluso cuando llevan acompañantes, y no faltan los que descienden a la categoría de energúmenos pavoneándose con esas cabriolas en las que salen en dos ruedas lanzando chispas ante la desazón del resto de los conductores y de los peatones que los miran con las mandíbulas desencajadas.

Para ellos no hay prohibición que no puedan saltear. Por ejemplo, en el Corredor del Oeste está claramente prohibido el ingreso de motociclistas y sin embargo esa vía rápida está repleta de ellos.

En esta misma instancia de rebeldía ante las leyes de tránsito está la mayoría de los ciclistas, aunque está claro que no podemos comparar el peligro que representa una moto respecto de una bicicleta.

Cuando en esta ciudad uno ve a un ciclista que respeta los semáforos basta acercarse a él para comprobar que habla en inglés o alemán.
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