Editorial Editorial
jueves 05 de enero de 2017

Ideologismo y atajos

Cuando le toca hacer frente a problemas derivados de la inseguridad, la política suele acudir a medidas espasmódicas o a extremas, como el garantismo a ultranza o la mano dura.

El excesivo y acomodaticio ideologismo que suele adueñarse de las facciones en la Argentina ha hecho que buena parte de las políticas vinculadas a la seguridad hayan terminado teñidas de una fatalidad que sólo admite el garantismo o la mano dura.

El otro atajo al que se acude con frecuencia es el espasmo, como si el cuerpo social y la dirigencia política sufriera de contracciones bruscas cuando le toca hacer frente a determinados problemas que genera el delito.

Por estas horas, el Gobierno nacional ha anunciado que estudia bajar la edad en que los menores puedan ser imputados penalmente: de los 16 años, en la actualidad, a los 14 años.

Esta vez el espasmo lo ha producido el espantoso crimen de Brian Aguinaco, asesinado por otro adolescente, de 15 años, en medio de un asalto en la ciudad de Buenos Aires.

En un país como el nuestro, sin estadísticas confiables en muchos rubros, y donde se llegó a desarmar el principal organismo oficial sobre datos de la realidad económica porque no coincidían con el relato kirchnerista, es casi seguro que cualquier reforma tomada a las apuradas termine siendo inexistente como solución.

No está mal revisar o reactualizar el régimen penal juvenil. Lo que no está tan bien es que la política, en lugar de adelantarse o de prever situaciones, corra siempre detrás de los hechos, sobre todo en un país donde son cada vez más los jóvenes que no trabajan ni estudian.

Y lo que no es del todo serio es que en lugar de que la Argentina tenga una política de Estado en materia de seguridad (esto es, que las principales fuerzas políticas se comprometan, sea quien sea quien esté en el poder, a respetar una serie de líneas directrices sobre la materia) tengamos decisiones tomadas a los tumbos según estemos o no en un año electoral.

Cualquier decisión sobre política penal juvenil jamás puede ignorar el derecho a la educación pública, el derecho a un trabajo, el derecho al deporte. No todo consiste en encerrar temprano al indeseable.
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