Editorial - Mendoza Mendoza
martes 23 de agosto de 2016

Gestión y compromiso

Por ser la limpieza y el arbolado parte esencial de la calidad de vida de los mendocinos, ameritan que las comunas los atiendan con mayor rigor. Pero también es deber de los vecinos contribuir a su cuidado diario.

Para explicar buena parte de los males de la Argentina actual, numerosos políticos y funcionarios de turno usan y abusan del recurso de apelar a "la herencia". Justifican así que no se avance más rápido o, directamente, les sirve para patear la pelota unos cuantos metros más adelante.

Sin restarle "méritos" a gestiones anteriores, hay que decir que se puede hacer mucho, especialmente desde las comunas, sin estar todo el tiempo mirando por el espejo retrovisor.

Eso se llama gestionar, lo cual no necesariamente va de la mano de grandes presupuestos o está atado a grandilocuentes proyectos nacionales.

Se podrá decir, y con razón, que las arcas están flacas, pero tampoco faltan empleados con experiencia para sacarlos a la calle a hacer aquello que hoy están demandando los vecinos. Y aquí vale detenerse, tomando como referencia un tema caro a los mendocinos: la limpieza.

La indolencia con que grandes y chicos arrojan basura en las acequias, la vía pública y lugares donde está prohibido tirar escombros, no se condice con el reclamo constante que se les hace a las comunas para que limpien más seguido.

Ambas partes están en falta y eso se resuelve con gestión. Con un verdadero plan, no con la política habitual del parche, ese mismo que se aplica para tapar pozos y rogar que no llueva por un buen tiempo.

El arbolado público de Mendoza, cada vez más abandonado, también muestra ese rasgo de desidia compartida. Si no hay buena distribución del agua a través de las acequias, el dueño de casa difícilmente lo riega. A su vez, los municipios no educan en materia de poda y es el vecino –o el primero que va pasando– quien termina mochando un ejemplar sano, al que no haría falta podar todos los años.

Tampoco se lleva un censo concienzudo acerca del estado del arbolado. Así es como vemos añosos ejemplares agonizando, con plagas que no fueron tratadas a tiempo, y sin el plan B de reponerlos cuando ya no es factible salvarlos.

Limpieza y árboles son apenas dos ítems entre los tantos a los que a diario deben responder las comunas. Por ser parte esencial de la calidad de vida de los mendocinos, amerita que se los atienda con mayor rigor.
Fuente:

Más Leídas