Editorial - docentes docentes
martes 08 de agosto de 2017

¡Gente grande che!

¿Cómo aceptar que un docente copie para aprobar un examen con el que busca ser director de una escuela?

Esta semana saltó a la luz uno de los títulos más increíbles de los últimos años: "Rendían para directores y los pillaron copiando".

La información aludía a dos docentes de vasta trayectoria laboral, ambos varones, que se presentaron hace unos días a rendir para ascender a directores de colegios secundarios en Mendoza.

A uno de ellos, que tiene casi 50 años, pero cuyo nombre no se puede publicar porque hay secreto de sumario en la causa, le encontraron 10 machetes (sí, diez) escritos a mano, como si se tratara de un chico de escuela de primaria o secundaria.

Este mismo hombre ya se venía desempeñando como director suplente en una escuela técnica de San Rafael, donde es docente titular y este martes salió a defenderse, incluso dando su nombre, el cual no había sido dado a conocer.

¿Qué ejemplo puede transmitir a sus alumnos adolescentes un profesor (es decir, alguien que suponemos formado humana e intelectualmente) si para lograr un ascenso profesional se presta a tan infantil argucia, como la de ir a rendir con machetes?

Por más que la figura del docente esté hoy algo devaluada socialmente, al punto tal que hay padres y alumnos que insultan y golpean a los profesores –una situación que hace unas décadas era impensable, pues era como pegarle a la madre– lo cierto es que la sociedad aún tiende a pensar que el docente es un ser responsable, maduro, serio.

Una persona a la que los ciudadanos les confían a sus hijos adolescentes para que los instruya en saberes y deberes.

El otro docente que fue pillado copiando tiene menos edad que el anterior, aún no llega a los cuarenta años y quizás por eso haya utilizado tecnología más avanzada para concretar su trapisonda.

Este, que aspiraba a ser director de una escuela secundaria de educación especial, fue descubierto utilizando un adminículo similar a un audífono para recibir información desde afuera.

Felizmente esta vez los controles funcionaron bien y cientos de alumnos se salvarán de tener a personajes como estos como directores.

La publicación de este hecho en la edición papel de este diario tuvo un fuerte eco en las redes sociales, donde se registraron fuertes debates entre docentes y ciudadanos de a pie que no salían de su asombro.
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