Editorial - Correo Argentino Correo Argentino
viernes 17 de febrero de 2017

Gallito ciego

Macri dio un nuevo volantazo. Sus marchas y contramarchas son una preocupante señal de improvisación.

En los primeros tiempos de su gobierno, Mauricio Macri contaba con ese imprescindible crédito que toda nueva gestión merece.

Esto le permitía replantear sus pasos si una medida no era lo correcta que se creía o cosechaba más críticas que elogios.

Tras 12 años en que cada decisión, de Néstor primero y Cristina después, se sostenía contra viento y marea, independientemente de si era por convicción o testarudez, que un mandatario se permitiera admitir que se equivocó era un síntoma de ese cambio que se pregonaba.

El ciudadano común, sobre todo aquel que había votado otro modelo de conducción, saludaba como positivo el dar marcha atrás cuando se estaba errando el camino al redil.

Pasado el primer año de gobierno, y cuando estas marchas y contramarchas se han repetido más de lo aconsejable, la reacción ya no es de tolerancia frente a la supuesta autocrítica.

Más bien provoca sensaciones de rechazo e irritación. Porque ya no se trata de rever una política determinada.

Es avanzar a los manotazos como en el gallito ciego, sin importar a quién se va golpeando en el camino.

Después, sacarse el velo y pedir disculpas no alcanza porque de antemano se sabía qué ocurre si uno va a ciegas.

El Gobierno está para ejecutar políticas que apunten a mejorar la calidad de vida de todos. Y eso no lo puede hacer sin importar las consecuencias.

Para ello existe como aval y contralor un Congreso, donde a través del impulso de proyectos que luego devienen en leyes, se avanza en su aplicación práctica.

Tras el escándalo/papelón del Correo Argentino y la creciente efervescencia por la modificación en la fórmula para calcular los aumentos de los jubilados, Mauricio Macri debió ayer salir a dar públicamente un nuevo volantazo.

El Presidente dijo que le ordenó al ministro Aguad "volver a foja cero". En otras palabras, a suscribir un nuevo acuerdo con la empresa de su padre en el expediente del concurso preventivo. Además, anunció que anulaba la resolución que pretendía modificar el cálculo de las jubilaciones.

Lo que en principio era motivo de aplausos, hoy es una preocupante señal de improvisación.
O peor, de falta de rumbo.
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