Editorial - Mendoza Mendoza
jueves 31 de marzo de 2016

Es hora de enfrentar la basura

La fama bien ganada que tuvo Mendoza por su limpieza ha quedado en el recuerdo. Esa marca cultural se fue desdibujando con el paso de los años y hoy las comunas batallan contra la basura.

Las comunas del Gran Mendoza presentan varios desafíos en común, los cuales figuran en la agenda del recientemente creado Unicipio. Esta suerte de consorcio tiene como objetivo de máxima trabajar en forma articulada políticas concretas para el área metropolitana.

Entre esas prioridades compartidas está la de darle batalla a la basura, un flagelo que crece a la par del incesante desarrollo urbano.

Es evidente que los municipios no dan abasto y deben redoblar esfuerzos para cumplir al menos con lo básico, que es la recolección domiciliaria.

Pero el problema es más complejo: los basurales aislados se multiplican en loteos pequeños o extensos, a la vera de calles de mucho tránsito y hasta en los ingresos a la ciudad.

Algunas de esas comunas, sobre todo las que renovaron su conducción política, plantearon desde el vamos como una de sus prioridades poner en marcha un operativo integral de limpieza en todo el departamento.

Esto se está haciendo, pero en algunos casos es una pelea desigual porque detrás de lo que se limpia, vuelven los desaprensivos a ensuciar.

Ocurre, incluso, en lugares donde hay carteles que anuncian que está prohibido arrojar escombros o en canales y cauces de riego.

La fama bien ganada que tuvo Mendoza por sus ciudades limpias ha quedado en el recuerdo.

Esa marca cultural se fue desdibujando con el paso de los años y hoy da lo mismo tirar una botella plástica en la vereda que hacerlo en los recipientes dispuestos para tal fin.

Sólo en la basura domiciliaria, que se saca en bolsas y en ciertos horarios, hay algo de cuidado
y preocupación para no afectar a los demás. En el resto de lo que se descarta, claramente no existe el mismo rigor.

La contaminación que produce la quema en los basurales a cielo abierto enciende permanentemente la alerta de organizaciones ambientalistas, pero los municipios no han podido hasta el momento ponerle un freno definitivo.

Si bien la problemática ya fue planteada en el ámbito del Unicipio, todavía no se ven acciones conjuntas para una solución general.

Lo que se ve son operativos realizados por cada comuna, para lo cual parece que nunca son suficientes los camiones ni la cantidad de operarios destinados. Si a esto se le agrega la inconducta de los vecinos que no cuidan la limpieza, difícilmente Mendoza pueda reeditar aquella virtud que cosechaba los mejores piropos de los visitantes.
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