Editorial - Panama papers Panama papers
martes 05 de abril de 2016

Enredados

El argumento de que Macri sólo figuraba en el directorio de una firma de su padre no conformó al arco político. Le exigen lo que debe exigírsele a un mandatario: que garantice con pruebas que no violó la ley

Todo indica que lo que estalló el domingo en los medios del mundo entero y rápidamente se conoció como Panamá Papers es apenas la punta de un enorme ovillo que promete sorpresas rimbombantes a medida que se lo vaya desenredando.

La filtración de 11,5 millones de documentos, cuyo informe fue elaborado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, dejó al descubierto la relación de prominentes políticos, empresarios, deportistas y celebridades de distintos ámbitos, con el famoso buffet de abogados Mossack Fonseca.

Este debe su profusa lista de renombrados clientes a la reputación de ser uno de los más reservados a nivel mundial, además de su probado oficio a la hora de garantizar que el circuito del dinero non sancto fluya a través de varios paraísos fiscales.

Nombres como los de Vladimir Putin, Salmán bin Abdulaziz, Pilar de Borbón, Pedro Almodóvar o los más cercanos para los argentinos, como el presidente Macri y el astro del Barcelona Lionel Messi, han puesto a los Panamá Papers a la cabeza de los titulares de los medios del mundo, a la vez que coparon furiosamente las redes sociales.

La filtración de estas firmas offshore recordó inmediatamente a Wikileaks, el sitio que publicó informes anónimos y documentos de contenido sensible.

La difusión de informes secretos de Estados Unidos, Irak, la ONU y el Reino Unido, entre otros, sacudió al mundo político de las grandes naciones y puso en la mira a esa organización a la que se tildó, junto con su mentor, Julian Assange, de "terrorista".

Para Panamá, estas "sociedades pantalla" que recalan en ese país no son ilegales porque responden a una normativa hecha a medida para quienes desembarcan allí con fondos poco transparentes.

No menos cierto es que las offshore también facilitan la ocultación del patrimonio, el blanqueo de dinero o directamente evadir al fisco.

A poco de conocerse la impactante noticia, el equipo del presidente Macri salió con rapidez a despegarlo del escándalo. El argumento de que sólo figuraba en el directorio de una firma de su padre no conformó al arco político nacional.

Desde Sergio Massa hasta Lilita Carrió exigieron lo que debe exigírsele a un mandatario:
que garantice con pruebas que no violó la ley.
Fuente:

Más Leídas