Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 06 de enero de 2017

En torno a la Fiesta Nacional de la Vendimia

Los concursos de belleza que eligen una mujer por sus atributos físicos son un concepto que está cayendo en desgracia. ¿Cómo influirá eso aquí, donde la Reina vendimial es una institución?.

La decisión del gobierno de Mendoza de Alfredo Cornejo de querer aportarle mayor transparencia a la elección de la Reina Nacional de la Vendimia, para lo cual se proyecta que en marzo próximo sólo voten algunas personas que paguen entrada al Acto Central, parece ser la primera de una serie de movidas para tratar de salvar el prestigio y potenciar el futuro de nuestra principal festejo popular.

Ocurre que a la Fiesta le han comenzado a aparecer una serie de objetadores, sobre todo por el lado de la elección de la Reina, ya que los concursos de belleza están hoy bajo la lupa en buena parte del mundo por considerárselos una manera de cosificar a la mujer.

El mundo muda parte de sus costumbres y ello se traduce en nuevas tendencias sociales. Por ejemplo, hace un siglo la construcción de zoológicos era un aporte que buscaba exhibir a animales de diversas partes del mundo (osos polares en Mendoza, chimpancés en Islandia) como una documentación positivista del poder de los hombres sobre los animales.

Hoy a los zoológicos los están cerrando en muchas ciudades bajo el concepto de que esa exhibición es malsana. "Lo natural" es que los animales vivan en sus hábitats, con lo cual lo que prevalece es el concepto de reservas o santuarios.

Varias generaciones de mendocinos nos hemos criado bajo una estela cultural en la que el festejo por el trabajo provincial se condensa en la Fiesta de la Vendimia y en la elección de una mujer que, bajo la forma de reina, nos representa en el país y el mundo.

En el mundo occidental el machismo está perdiendo terreno y hay un lento pero sostenido avance hacia una igualdad mayor entre mujeres y varones.

Es en ese derrotero donde la elección de una mujer sólo por su belleza física está cayendo en desgracia. Y lo que está terminando de desacreditar esos concursos son la violencia de género y los femicidios.

El debate ya está planteado. Habrá que ver cómo lo resuelven tanto la sociedad como las autoridades. Estas últimas están obligadas, con inteligencia, a resguardar la Fiesta.
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