El misterio peronista

En los últimos 70 años, para bien o para mal, estando en el gobierno, en el llano o proscripto, el peronismo tuvo la habilidad de hacer girar la política en torno suyo. Pero eso está mutando.

Qué va a pasar con el peronismo en la Argentina. He ahí uno de los grandes misterios de la política actual del país.

Durante casi 70 años, para bien o para mal, estando en el poder o fuera de él, e incluso cuando fue proscripto, la política giró alrededor del peronismo y de sus distintas versiones, fueran éstas de derecha o de izquierda, liberales o populistas.

El kirchnerismo, que vendría a ser algo así como la penúltima versión del peronismo, tuvo el acierto de obtener tres presidencias consecutivas, pero en medio de ese acierto se produjo la paradoja de que dejó inoculado en el peronismo el germen de una profunda degradación que pocos pueden asegurar a dónde lo llevará.

La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner suele autoproclamarse por estos días una "peronista perseguida", siendo que en buena parte de su doble mandato se jactó de ser la superación del "pejotismo", algo que olvidaba cada vez que se acercaba una elección.

La mayor parte de la dirigencia peronista no quiere hoy sentir hablar de ella. Sus presentaciones en sociedad rodeadas de algunos de los más desacreditados nombres del camporismo y de cierta militancia "nacional y popular" no hacen más que darle aire al presidente Mauricio Macri.

El sector del peronismo que ha tomado la conducción del Partido Justicialista, encarnada en José Luis Gioja y Daniel Scioli, ofrece escasísimas chances de liderazgo y muestra incapacidades notorias para despertar adhesiones, particularmente en la clase media.

Entre el cristinismo, que nos ha dejado una triste versión de la decantada generación de los años '70, y el justicialismo oficial de Gioja-Scioli, que no acierta en una autocrítica sincera ni en atraer a simpatizantes con ideas renovadas, lo único que parece estar en pie es el peronismo del Frente Renovador de Massa, que ha tenido el acierto de mantener una actitud inteligente ante el gobierno de Macri en el sentido de que ha apuntalado la gobernabilidad sin dejar de marcar los errores en los que ha caído el gobierno de Cambiemos.
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