Editorial - España España
viernes 05 de agosto de 2016

El intríngulis español

De visita en la Argentina, el ex mandatario español Felipe González ha discrepado con su partido, el Socialista, por no permitirle formar gobierno a Rajoy, ganador de las dos últimas elecciones.

España sufre una profunda crisis política que le impide al dos veces ganador de las recientes elecciones presidenciales, Mariano Rajoy, del Partido Popular (derecha republicana), poder formar gobierno.

Es que por la cantidad de votos obtenidos necesita –sí o sí– el apoyo de una de las otras fuerzas, esto es de los socialistas (izquierda liberal), de Podemos (izquierda populista al estilo sudamericano) o de Ciudadanos (centro derecha republicana, con un toque más moderno y social que los del PP).

Ante la férrea negativa del Partido Socialista Español, que resultó segundo en las dos contiendas, Rajoy está obligado a negociar para lograr dos objetivos: primero su investidura presidencial y después la gobernabilidad.

Si no lo logra estará obligado a llamar a una tercera elección, algo pocas veces visto en una monarquía republicana.

La parte buena de esta crisis es que si bien el remezón político es potente, se desarrolla dentro de los márgenes que ya tiene prevista la legalidad democrática.

Es decir, que los españoles saben de lleno que esto no se saldrá de cauce, así sea que tengan que seguir votando todas las veces que sea necesario.

El ex presidente español Felipe González, del Partido Socialista, ha dicho por estos días en una visita a la Argentina que "por más que Rajoy no se lo merezca, porque no se lo merece, lo que hoy se tiene que considerar es que España no puede seguir sin gobierno. Eso es lo que yo llamo liderazgo social y responsabilidad de Estado".

Felipe Gonzalez está bregando por "una superación al bloqueo de la España ingobernable, que continúa hace siete meses, pero también una solución política importante para que Rajoy pierda la mayoría absoluta y se instaure un Parlamento regulado por el consenso y la negociación".

Como se ve, en todos lados se cuecen habas; el punto está en saber hasta dónde se puede llegar en política.

Felipe González nos está diciendo que es bueno sostener las ideas partidarias, pero que llega un momento en que lo importante no son las facciones sino el país.
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