Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 15 de julio de 2016

El imán chino

Una delegación de importadores chinos degusta vinos de unas 50 bodegas mendocinas. Esto abre la posibilidad de ingresar al codiciado mercado del quinto consumidor mundial de vino.

La llegada a Mendoza de una delegación de importadores chinos abre una valiosísima oportunidad de negocios.

A su vez, confirma que las giras comerciales que se han realizado al país asiático en los últimos años cumplieron la expectativa de ir sembrando contactos para abrirles puertas estratégicas a las bodegas argentinas.

China es el país más poblado del mundo y la primera potencia económica por PIB en términos de paridad de poder adquisitivo. Y también es el quinto consumidor mundial de vino.

Por lo tanto, constituye un mercado más que tentador si se tiene en cuenta que sus habitantes son, además, los mayores bebedores de tinto a escala mundial, superando incluso a los franceses.

Los importadores que desde ayer y hasta el lunes estarán en Mendoza tendrán la oportunidad de degustar la producción de unas 50 bodegas locales.

De esta manera se abren grandes posibilidades de ubicar los vinos mendocinos en la vidriera más codiciada del mundo.

Corrobora esta percepción que en los últimos cinco años el consumo creció el 136%.

Esto supone de parte de nuestros bodegueros estar a la altura de lo que implica desembarcar en un mercado de tales características.

Para responder a una demanda proporcional al interés chino no alcanza con contar con vinos de excelente calidad. También es clave entender la logística que permita llegar en tiempo y forma a tamaño mercado.

De allí que sea fundamental que los exportadores mendocinos unan fuerzas y, de paso, logren bajar costos en pos de una rentabilidad que ayude a despegar a la vitivinicultura en su conjunto.

Que paralelamente a los negocios que se puedan producir se prevea firmar acuerdos comerciales para fortalecer los lazos entre chinos y argentinos debe leerse como una estupenda señal de que el vínculo no se limitará a esta visita.

Frente a un mercado interno más que deprimido, la industria madre de Mendoza tiene hoy sus mejores perspectivas en un territorio al que habrá que seguir abonando inteligentemente con calidad, variedad y precio.

Y también con una decidida gestión política.
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