El factor De Vido

Propios y extraños se preguntaban por qué De Vido quedaba fuera de los que desfilaban ante la Justicia.

De los funcionarios que el matrimonio Kirchner "ascendió" desde Santa Cruz a la Nación, Julio de Vido fue el único que ocupó el mismo puesto ministerial durante los 12 años en que Néstor Kirchner y Cristina Fernández ocuparon la Casa Rosada.

Durante la primera presidencia de Cristina trascendió que De Vido habría tenido alguna diferencia con decisiones de la mandataria y que habría esbozado su intención de irse del Gobierno.

Según los diarios de la época, Cristina le había dicho: "Si te querés ir, te vas con los pies para adelante".

Cuando Cristina dejó el cargo el 10 de diciembre de 2015, Julio de Vido ya había jurado como diputado nacional por el Frente para la Victoria (FPV).

Como ministro de Planificación, Inversión Pública y Servicios tuvo a su cargo durante 12 años el reparto de todas las inversiones del Estado en infraestructura.

Todo lo que se licitó en obra pública fue aprobado por él.

Aquel poder sin par ha mutado en desazón.

Ahora un juez lo procesó en otra causa.

Es el cuarto procesamiento en su contra, luego de una semana en la que el Congreso discutió si debe votar su expulsión por "inhabilidad moral".

De Vido no es candidato, pero su eventual prisión puede ser un duro golpe para la candidatura de Cristina Kirchner en las legislativas de octubre.

Propios y extraños se sorprendían de que algunos de los más resonantes hechos de corrupción del kirchnerismo no lo hubiesen tocado a él, como aquel que protagonizó el número 2 en su ministerio, el secretario de Obras José López, que fue detenido revoleando bolsos con 9 millones de dólares hacia el patio de un convento de monjas en el gran Buenos Aires.

Y hasta se especuló con que De Vido sabía tanto de aspectos no del todo claros de la Justicia y de algunos entreveros judiciales que afectaban al Gobierno de Mauricio Macri, que había terminado por obtener una especie de manto protector.

Tanto el Gobierno como la Justicia salieron a desmentir tal posibilidad y al poco tiempo empezaron a darse los procesamientos.

Uno de los síntomas más poderosos es que la propia Cristina Fernández de Kirchner se ha envuelto en un llamativo silencio sobre el destino de aquel hombre de tanta confianza.

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