El espanto otra vez

Todos los delitos contra la integridad sexual son detestables y condenables, pero si las víctimas son niños y los abusadores, sacerdotes, la ignominia se agiganta.

Mendoza está espantada. Los nuevos casos de abuso sexual que se han denunciado en un colegio católico de Luján de Cuyo –a donde asisten chicos sordomudos– podrían tener aristas impensadas.

El propio jefe de los fiscales, Alejandro Gullé, no ha dudado en afirmar que estaríamos ante una "caja de Pandora".

Es decir, ante algo que una vez destapado podría "liberar los males del mundo", como ya sugería en los comienzos de la civilización la mitología griega.

Todos los delitos contra la integridad sexual son detestables, pero si las víctimas son niños y los abusadores, sacerdotes, la ignominia se agiganta.

Escandalizar a un niño –sostenía Jesús en sus enseñanzas– es un pecado supremo.

En este caso, de comprobarse la veracidad de las atrocidades denunciadas que señalan a curas y civiles del instituto Antonio Próvolo, estaríamos, además, ante otro agravante: los afectados son niños imposibilitados de hablar.

El Arzobispado de Mendoza ha asegurado estar particularmente alarmado con este hecho y se ha comprometido a colaborar con la Justicia para esclarecer con rapidez la denuncia, aunque ha aclarado que ese instituto no depende del obispado local, sino de una orden con sede en Verona, Italia, y con una filial argentina en La Plata.

El papa Francisco, cuya opinión sobre este suceso tendrá seguramente una poderosa influencia, ha exhibido, desde que asumió como jefe universal de la Iglesia Católica, una posición clarísima sobre los curas abusadores: nunca más el silencio, nunca más la complicidad de la Iglesia de Cristo con esos delincuentes.

La organización eclesial en su conjunto debe estar –respecto de este deplorable hecho– a la altura de dicha exigencia institucional vaticana, pero sobre todo a la altura de lo que manda la conciencia humana.
Las víctimas directas de este caso y el resto de los niños del instituto deben ser resguardados y ayudados en este momento por la Justicia y por el Gobierno.

Y Mendoza debe seguir muy alerta.
Fuente:

Dejanos tu comentario

Más Leídas