Editorial - Barack Obama Barack Obama
martes 22 de marzo de 2016

El deshielo

Con la corta visita de Barack Obama a Cuba, ambos países no cerrarán grandes acuerdos ni históricas heridas, pero al menos servirá para achicar significativamente una "grieta" demasiado ancha.

Si los apretones de manos que se dieron el año pasado Barack Obama y Raúl Castro se habían considerado "históricos", mucho más lo fue el que se dieron el domingo, por tratarse de la primera visita a Cuba de un presidente estadounidense en 88 años.

De esta manera, la isla dominada por el castrismo desde hace cinco décadas empieza a recomponer las relaciones con quien fuera su archienemigo en la Guerra Fría por más de medio siglo.

El principio del deshielo se produjo en abril del año pasado, cuando ambos mandatarios se encontraron en la Cumbre de las Américas, en Panamá.

En setiembre de 2015 se vieron por segunda vez. En la sede de la ONU hablaron del levantamiento del embargo a la isla y de la visita del papa Francisco a Cuba y EE.UU.

Esos cara a cara previos cimentaron la posibilidad, hoy una realidad concreta para los dos, de retomar las relaciones bilaterales con algo más que buenas expectativas para unos y otros.

El gobierno cubano considera la estadía de Obama como un paso importante, pero advirtió de que no está dispuesto a negociar ningún cambio en su política por pedido o presión de los Estados Unidos.

Obama, en cambio, cree que su visita es una ocasión única para plantear formalmente su preocupación por los derechos humanos en un país, donde los disidentes se hacen oír cada vez más fuerte.

Para el mandatario estadounidense, contar nuevamente con una embajada en suelo cubano posibilitará promover los valores e intereses de Estados Unidos "y también entender mejor las preocupaciones de los cubanos", en un guiño para ser leído con atención y reservas.

Aunque es obvio que no será Obama quien lo exprese a viva voz, es vox populi que hay capitales estadounidense ávidos por hacer negocios en la bella isla del Caribe.

De hecho, ya hay dos hoteles de lujo que cuentan con el visto bueno para abrir antes de fin de año.

Mientras, del lado cubano la mayor expectativa está puesta en que se levante el embargo económico que rige desde 1962. En este punto, Obama no puede dar el sí porque es el Congreso de EE.UU. quien tiene esa potestad. Hoy por hoy, al estar manejado por los republicanos, esa perspectiva se ve un tanto lejana.

Como es de suponer, con una visita de tres días no se cerrarán ni trascendentales acuerdos ni dolorosas heridas, pero al menos "la grieta" empezará a achicarse significativamente.
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