Editorial Editorial
miércoles 09 de noviembre de 2016

El conocimiento salvavidas

Para el neurocientífico Facundo Manes, premiado por el Senado de la Nación, la sociedad debería poner entre sus prioridades el conocimiento y darles a los maestros un lugar de relevancia.

Las palabras de Facundo Manes sintetizan el pensamiento de muchísimos argentinos que están convencidos de que la clave para ese cambio de fondo que precisa el país está en apostar a la educación.

El prestigioso neurocientífico, que ayer recibió la distinción Domingo F. Sarmiento, que otorga el Senado de la Nación, es consciente de que la inseguridad, la inflación o la corrupción preocupan a buena parte de la ciudadanía. Pero según su visión y experiencia, la sociedad debería poner entre sus prioridades el conocimiento.

Quien siga de cerca sus manifestaciones a través de los medios, donde ya es prácticamente una celebridad, notará no sólo la coherencia de sus observaciones, sino también que insiste en que el cambio únicamente es posible si cada uno se involucra desde lo colectivo.

Sus propuestas nunca son para el corto plazo y mucho menos para poner parches ahí donde lo que falta es una solución permanente.

Si habla de cómo mejorar la educación, lo primero que advierte es que hay que trabajar en un plan integral para los próximos años.

Considera que los argentinos necesitamos recrear un clima de época similar al que marcó el regreso de la democracia en 1983.

No es casual su propuesta si se la ubica en el contexto de estos tiempos, donde la mentada grieta no logra cerrarse ni por asomo.

Para hacer realidad ese plan que aglutine a todos es preciso acordar un nuevo paradigma que, según el actual rector de la Universidad Favaloro, no es otro que el conocimiento.

De ahí que ponga en primer plano la labor de los maestros, rol que percibe tan bastardeado, no sólo desde lo salarial.

Manes sostiene que el trabajo docente es de los más importantes y que debería ser considerado el más prestigioso; sin embargo, denuncia que la sociedad se ha desentendido y ha dejado solos a los maestros.
Involucrarnos sería entonces la clave para desandar el temido camino al precipicio.

"Los logros se consiguen en equipo", concluye –y nos enseña, una vez más– el doctor Manes.
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