Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 06 de mayo de 2016

Ecos del parate

Al margen de que el cierre de El Plumerillo debería haberse organizado con más precisión y celo, nadie niega que Mendoza hoy requiere de un aeropuerto que esté a la altura de su desarrollo.

Con el paso de los días, surgen más rubros, temas e interrogantes que se desprenden del polémico cierre del aeropuerto El Plumerillo.

Como es sabido, del 7 de septiembre al 7 de diciembre cerrará sus puertas para solucionar el grave deterioro de sus pistas y parte de la aeroestación Francisco Gabrielli.

Una obra que demandará una inversión de más de $900 millones para que a fines de año, según prometió el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, "el aeropuerto de Mendoza luzca totalmente nuevo y renovado".

A la urgencia de mejoras estructurales hay que agregarle que de acá a los próximos cuatro años está previsto que se dupliquen los vuelos de cabotaje en el país y el de esta provincia sea uno de los aeropuertos que reciban el doble de pasajeros que en la actualidad.

El problema es aquí y ahora, con sectores que ya han advertido el fuerte impacto que tendrá en sus economías.

Referentes del turismo son quienes más alto levantaron la voz, por sentirse especialmente afectados.

Consideran que el parate menguará significativamente la llegada de visitantes, por lo cual sería imprescindible contar con alguna ayuda del Gobierno, sea ésta un subsidio o rebajas impositivas.

Pese a que los vuelos se redistribuirán entre San Juan, San Luis y San Rafael, serán tres meses complicados para aquellos cuya actividad está vinculada al movimiento que se genera en El Plumerillo.

Por caso, un aspecto no contemplado a primera vista es el de la salud. Ayer el reconocido cardiocirujano Claudio Burgos le planteó al gobernador su visión de cómo el cierre impactará en el traslado de órganos cuando deban realizarse operaciones contra reloj.

Por supuesto que no es imposible desarrollar una logística acorde (Cornejo le ofreció el helicóptero de Mendoza), pero sin duda sería un complejo despliegue.

Con seguridad, habrá más afectados que seguirán levantando la mano o la voz. Y al margen de que ciertamente debería haberse organizado con más precisión y celo, nadie niega que Mendoza hoy requiere de un aeropuerto que esté a la altura de su desarrollo.
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