Editorial - Buenos Aires Buenos Aires
lunes 11 de julio de 2016

Dos puntos oscuros

Una sombría sensación sintieron este domingo muchos argentinos que miraban por TV el desfile de bandas militares. Fue cuando la figura de Aldo Rico copó las pantallas como partícipe en esa formación.

Una desagradable sensación sintieron este domingo muchos argentinos frente a las pantallas de TV cuando en medio del desfile de bandas y efectivos militares –con el que se cerraban en la Ciudad de Buenos Aires los actos por el Bicentenario de la Independencia nacional– vieron a bordo de un jeep a un símbolo de épocas que nadie quiere volver a vivir.

En medio de los lógicos aplausos generados por el paso de los grupos de ex combatientes de Malvinas, apareció por la Avenida del Libertador un jeep Mercedes Benz negro, chapa EUI 050, que transportaba nada menos que a Aldo Rico, uno de los principales protagonistas del alzamiento carapintada del año 1987 contra el presidente constitucional Raúl Alfonsín.

Figura malsana y trasnochada de ese esperpéntico grupo de personajes militares que pretendía seguir digitando y presionando a los representantes del pueblo, Aldo Rico debe figurar en las páginas negras de nuestra historia, por más que luego de haber sido un subversivo contra la Constitución intentara travestirse con los ropajes de un político democrático en el Gran Buenos Aires.

Allí estaba, en la mañana del domingo, Aldo Rico, con ese porte soberbio y bravucón, reavivando los peores recuerdos. No fue la mejor manera para concluir varios días de reencuentro nacional y de celebración popular.

El fin de fiesta tuvo otro momento que no le gustó a la mayor parte de la ciudadanía y que –otra vez– se relacionó con problemas con la comunicación oficial.

El propio presidente Macri tuiteó a las 11.19: "Cansado por la extenuante gira y actos, lamento no poder asistir a los desfiles de hoy. Espero que se acerquen a Palermo y los disfruten".

De inmediato se generó en las redes sociales y en los medios de difusión una reacción adversa a la del "presidente cansado".

Es parte de los riesgos que corre un mandatario cuando, desdeñando a los voceros y los comunicados oficiales, utiliza canales informales, sin medir adecuadamente la importancia y el peso que tiene la palabra de un presidente.

Fue tal la reacción adversa que Macri debió vestirse y salir con apuro para llegar al final del desfile.
Fueron dos puntos polémicos que, sin embargo, no alcanzaron para diluir los sentimientos de pertenencia, libertad y argentinidad que vivimos en torno al 9 de Julio.
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