Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 27 de mayo de 2016

Desmadrado

La crítica situación del Zoológico de Mendoza requiere de una urgente definición. Ya se tocó fondo y no alcanzan ni conforman las justificaciones y mucho menos las acusaciones cruzadas.

Está a la vista: el tema del Zoológico de Mendoza se salió de madre.

Lo que en principio quedaba acotado a una serie de muertes de animales (lo que de por sí ya era llamativo y por lo menos discutible), derivó en una suerte de guerra interna que no deja de mostrar con el correr de los días escenas cada vez más duras y repudiables.

Las imágenes difundidas por el propio Gobierno dando cuenta de las heridas recibidas por un hipopótamo sensibilizó hasta a los más apáticos y menos afectos al mundo animal.

La agresión hecha a este imponente ejemplar desnudó que la situación es prácticamente inmanejable dentro de los límites del tradicional paseo mendocino.

Superada largamente la discusión de si el oso polar debía ser trasladado a un hábitat más favorable para su edad y condición, el foco de la polémica luego se posó en la que parece ser una interminable saga de muertes, pero sobre todo apunta al desmanejo del Zoo.

La perspectiva de que el paseo se transforme en un moderno ecoparque sigue diviendo las aguas.

La gestión Cornejo promueve este proyecto, que sólo ve con buenos ojos contar con especies autóctonas y rechaza exhibir a los animales como mera atracción de feria.

En cambio hay trabajadores del Zoológico y hasta legisladores que consideran que hay que brindar mejores condiciones a los animales pero sin renunciar al cuestionado modelo actual.

Este debate, que ya se trasladó a la Legislatura y que dentro de 15 días tendrá la posición de las distintas fuerzas políticas, también se instaló en otros ámbitos.

Tanto en las redes sociales como en las charlas de café no resulta indiferente que mueran uno detrás de otro ciervos, gamos, ovejas somalíes y hasta la pantera negra.

Sería imposible que tantas muertes y la agresión al hipopótamo no sensibilizaran a los mendocinos, más allá del lógico eco político y mediático del asunto.

Ahora está en manos de Delitos Complejos y la Ufima realizar las pesquisas pertinentes para detectar a él o los responsables de la masiva mortandad. Una definición que urge porque ya se tocó fondo y no alcanzan ni conforman las justificaciones y mucho menos las acusaciones cruzadas.
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