Editorial Editorial
miércoles 16 de marzo de 2016

Contra la impunidad

Para fortalecer a las instituciones, el presidente del máximo tribunal de justicia considera que "todas las personas que comparecen ante un tribunal tienen derecho a tener un resultado".

El discurso que dio este martes el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, fue un fuerte llamado a los tres poderes del Estado a trabajar en forma mancomunada con el objetivo de terminar con la impunidad.

La fuerte discusión en el Congreso, donde se debatía la ley para aprobar o no el pago a los holdouts, quizás dejó estas palabras en un segundo plano en cuanto a impacto mediático.

No obstante, vale detenerse en sus dichos porque surgen de un ámbito que históricamente evitaba expresarse con la elocuencia de Lorenzetti, apelando a que los magistrados no deben opinar debido a que únicamente hablan a través de sus sentencias.

Esto, si bien tiene su lógica, los excusa, habitualmente, de ofrecer una visión que puede resultar muy valiosa para entender una Argentina que vive lamiéndose las heridas, pero que poco hace para cerrarlas en serio.
Lorenzetti se hace eco de que es la sociedad la que está reclamando darle un corte definitivo a la impunidad.

Para lo cual, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial deben ser parte de un proceso único que tenga una finalidad y termine en una sentencia clara.

Convencido de que "sin investigación no hay casos", el titular del máximo tribunal de justicia adelantó que se trabaja para crear un cuerpo de investigadores judiciales o policía judicial.

No se puede avanzar en este camino –sostiene Lorenzetti– si no hay una legislación que acompañe tal proceso.

Es decir que todo el arco político debe comprometerse en esa línea. Lo cual no es tarea sencilla si se actúa corporativamente y no en pos del bien común, por el cual aceptaron un cargo público.

Para fortalecer a las instituciones, Lorenzetti considera que "todas las personas que comparecen ante un tribunal tienen derecho a tener un resultado. Que los jubilados puedan obtener su jubilación y gozarla en vida, que los trabajadores tengan el derecho a percibir su indemnización o que la mujer golpeada tenga una defensa".

Un mensaje cargado de sentido común, que sólo será efectivo si funcionarios, legisladores, jueces y demás involucrados en la cosa pública acusan recibo de que "la impunidad es la falta de pena y de aplicación de una pena".
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