Editorial - Mendoza Mendoza
viernes 07 de octubre de 2016

¿Código de qué?

Privilegio: dícese de un grupo de piqueteros que creen tener más derechos que miles de personas a las que la Constitución les resguarda el derecho de transitar libremente.

A quienes miraban la acción en la esquina de España y Espejo de la capital de Mendoza les costaba aceptar lo que veían.

Un pandemónium de autos, micros y taxis marchaba a paso de hombre por esas y otras calles aledañas a las que eran desviados por la policía para permitir una manifestación de bancarios que duró dos horas.

En medio de bocinazos y de gestos de reprobación, los que habían quedado en medio de ese fenomenal atascamiento se preguntaban qué pasó con el Código de Convivencia que aprobó el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Mendoza hace tiempo con el beneplácito de la mayor parte de la población.

Veamos: en España entre Espejo y Gutiérrez unos sesenta empleados bancarios y dirigentes gremiales ocupaban la primera de esas arterias –frente a la sede del sindicato que agrupa a dichos trabajadores– impidiendo el paso de todo tipo de rodados, incluido el transporte público.

La lectura que emanaba de ese escenario no se hacía rogar: un grupo minoritario de personas mortificaba al resto de la ciudadanía bajo el pretexto de que ellos tenían el derecho prioritario de protestar contra los dueños de los bancos.

Los piqueteros en huelga fumaban y departían en medio de la calle que habían hecho, injustamente, propia.

Los afectados durante las dos horas del paro bancario fueron miles de personas a las que se les vedó el derecho constitucional de circular libremente.

En cambio los que transgredían las normas que prohíben cortar rutas y calles eran "apoyados" (por llamarlo de alguna manera) por la policía para que no fueran molestados por posibles conductores que se pusieran iracundos pidiendo respeto a la ley.

En realidad no es la policía la que tiene la llave para destrabar estos despropósitos.

La policía cumplía las órdenes de desviar y tratar de ordenar ese caos de autos y personas.

Es el poder político el que tiene que hacer cumplir las normas. Y en este asunto, el poder político volvió a privilegiar el derecho de unos pocos. Y actuó en contra de la mayoría.
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