Editorial - Donald Trump Donald Trump
miércoles 03 de agosto de 2016

Campaña minada

En el país donde nació Hollywood, la meca de los sueños, los actores que hoy copan las marquesinas se llaman Hillary y Donald. Dos que, como se ha visto, lejos están de aspirar a un Oscar.

Los argentinos, que solemos ser bastante afectos a considerarnos los peores del barrio y ponernos como ejemplo de todo aquello que no hay que hacer, vemos cómo el mundo se empeña en mostrarnos que las habas también se cuecen en otros lares.

Una potencia como Estados Unidos, con una férrea tradición constitucionalista, vive por estos días una previa electoral signada por una campaña sucia como pocas veces se vio en los pagos del Tío Sam.
Ya definidos los dos candidatos en pugna,

Hillary Clinton por los demócratas y Donald Trump por los republicanos, el camino al sillón ocupado por Barak Obama está minado de algo más que las chicanas y trapisondas de rigor.

El millonario empresario tuvo que ver durante dos días seguidos a su mujer, Melania, en fotos de sendos desnudos de vieja data, de cuando trabajaba de modelo.

Las imágenes en sí difícilmente impacten en tiempos en que la desnudez ya no ruboriza a casi nadie, pero en una sociedad conservadora como la estadounidense aún incomoda, sobre todo, si es la esposa del candidato a presidente.

A Hillary le salan la herida del pasado, invocando a su esposo, el díscolo ex mandatario Bill Clinton.

"En la historia de la política, el marido de Hillary abusó de más mujeres que cualquier otro hombre que conozcamos. Ella fue una facilitadora y trató horriblemente a esas mujeres, recuerden eso", disparó el desbocado Donald.

Lo que más afecta al electorado norteamericano no es el grueso calibre de lo que dice o hace uno u otro candidato.

Es que ninguno de ellos utiliza como arma de seducción ideas y proyectos, y mucho menos, un plan de gobierno que permita que Estados Unidos no siga perdiendo el tren frente al avance imparable de China.

O que deje de inmiscuirse en conflictos que no le son propios, salvo para hacer negocios bajo presión.

Amenazar con hacer un muro para cerrarles el paso a los mexicanos y a todo latino trotamundos tampoco suena demasiado serio.

En el país donde nació Hollywood, la Meca de los sueños, los actores que hoy copan las marquesinas se llaman Hillary y Donald. Dos que, como se ha visto, lejos están de aspirar al Oscar.
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